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22 de abril de 2012

La viuda negra

Los que la vieron caminando por el barrio de La Loma, cuentan que apareció por la zona de repente y de la nada. En Tolosa, los vecinos testimonian haberla visto en varias calles a la vez, y todas al mismo tiempo. La descripción es casi la misma: una mujer alta, delgada y enteramente vestida de negro; de los pies a la cabeza. Algunos dicen que lleva un sombrero con ala y un tul cubriéndole el rostro. La llaman la viuda, y es todo un misterio.

La primera historia de la viuda la refirió un taxista. Dijo que lo sucedido fue tan real que, durante años -hasta que pintaron la pared- si alguien buscaba pruebas, lo único que tenía que hacer era mirar un dibujo estampado en cierto muro del cementerio.

Todo empezó en una tarde de lluvia, casi de nochecita. El taxista venía trabajando desde la madrugada. Había resuelto hacer un último viaje y luego regresar a su casa. Fue en ese momento, cuando todavía circulaba por las calles del centro, que lo detuvo una mujer. Vestía de una forma llamativa: sombrero negro, abrigo negro, zapatos negros, guantes negros. Hasta entonces, el taxista nunca había escuchado hablar de la viuda, por eso frenó el auto y la levantó. La mujer se acomodó en el asiento trasero y, con voz grave y seca, dijo: “Al cementerio”. El taxista cayó en la cuenta de que, a esa hora, el cementerio estaba cerrado. A la pasajera pareció no preocuparle ese asunto; le indicó al conductor que no se detuviera en la entrada principal y que siguiera por un callejón paralelo, rodeando el largo paredón. La mujer pagó el viaje y descendió frente a la puerta. Pero no intentó cruzarla, pasó de largo y continuó caminando hacia el fondo de la calle, pegada a la pared. El taxista la miró intrigado por el espejo retrovisor, mientras la silueta empezaba a perderse en las sombras. De pronto, la vio detenerse frente al paredón y después, como si su cuerpo pudiera disolverse, la mujer atravesó la pared en dirección al cementerio. Un segundo después, la calle estaba vacía. Espantado, el hombre dudó entre haber presenciado algo siniestro, o haber sufrido una ilusión óptica.

No aguantó quedarse con la intriga. Dio marcha atrás y en el paredón, justo en el sitio ese, se encontró con un manchón inquietante, como recién estampado. Era la imagen en tamaño natural de la mujer de negro. Hasta el ramo de flores se veía.

Otra vez la vieron en Berisso, pero no fue una sola sino que fueron dos las mujeres vestidas de negro. Caminaban muy juntas, porque se desplazaban leyendo el mismo libro. Tan concentradas iban en la lectura que ni siquiera miraban dónde apoyaban los pies. Ni falta que les hacía porque -y eso sí que parecerá bien extraño, pero fueron varios los vecinos que las vieron- las dos levitaban a unos diez centímetros del suelo.

Algunos dicen que cuando la viuda aparece es que está anunciando alguna desgracia. Otros, por el contrario, aseguran que ver a la viuda les trajo suerte.



Fuente:
"La viuda negra", revista Tiempos, 28/11/2004

1 de abril de 2012

La casa sangrante

Esta historia fue publicada en la página "akasico.com", y la transcribo a continuación:


Durante varios días, un líquido encarnado comenzó a manar de paredes, suelo, mesas, sillas y diversos enseres de una vivienda de La Plata (Buenos Aires). Los expertos que estudiaron el desestabilizador fenómeno no encontraron ninguna explicación, a pesar de los múltiples análisis realizados, cuyo resultado más notable fue que el fluido era sangre humana.

A las 7: 30 del 15 de noviembre de 1986, Luis Abraham Fersko, fotógrafo de origen polaco, fue a buscar el periódico como cada mañana, mientras su esposa, Cipriana Núñez, y una amiga de ésta, Blanca Luz Rodríguez, adecentaban el negocio familiar: un laboratorio fotográfico situado en la propia vivienda de la pareja, en el número 1310 de la calle 54, en la ciudad argentina de La Plata (provincia de Buenos Aires).

Nada más entrar, observaron, atónitas, que un líquido rojizo manaba de las baldosas. Los gritos de Cipriana y Blanca alertaron al joven Óscar Máximo Fersko Núñez, el hijo de la primera, que se encontraba acostado a causa de una lesión en un tobillo. Se incorporó lo más aprisa que pudo y acudió raudo al lugar del que procedían los gritos, temiéndose que las mujeres estuvieran sufriendo algún tipo de agresión. Cuando le contaron lo ocurrido, el muchacho miró a su alrededor y, por vez primera, contempló el horrendo «espectáculo». El fluido seguía brotando sin parar, dirigiéndose hacia el fondo de la casa, como si una fuerza invisible trazara un determinado sendero. «Puerta abierta, puerta donde se metía aquello –nos comentaba Óscar–, que tenia toda la apariencia de sangre. Pero lo más sorprendente es que pudimos ver cómo el fluido también salía de una mesa». Cuando limpiaban el líquido, surgía de nuevo, por lo que concluyeron que se encontraban ante un fenómeno muy extraño. A los pocos minutos, a causa de los gritos, varios vecinos se personaron en la vivienda. Poco a poco, se fueron amontonando docenas de curiosos, deseosos de observar el misterioso suceso. En los días siguientes, cientos de vecinos de la localidad argentina se acercaron a la que ya era conocida como la «casa de la sangre».

25 de septiembre de 2011

El misterio del águila sobre la Catedral

Un hecho curioso para Gualberto Reynal (autor del libro “La historia oculta de la ciudad de La Plata”) sucedió en 1992. Él mismo relata en el capítulo XIV “Extraños y luctuosos sucesos” lo ocurrido, lo cual transcribo a continuación:

Mi primera disertación pública sobra la historia oculta, la pronuncié el 22/5/1992 […]. Preste atención a lo que sucedió con posteridad a esa fecha. Un sombrío, nefasto personaje vino a La Plata y trajo… ¡la muerte!

En efecto, el 4/6/1992 (pocos días después de mi charla), el Diario “El Día” anuncia la llegada de un águila mora, que se instaló en “las alturas de la Igle
sia Catedral…”, dice “…que un águila mora ha vuelto a afincarse en los altos de la Iglesia Catedral y se alimenta de las palomas que caza”. El 17 del mismo mes y año, el matutino ya citado, sigue insistiendo en la misma sección: “disparen contra el águila” y alude a la presencia “de un joven, munido de una carabina telescópica infrarroja para caza nocturna” con la intención de “abatir al águila”.

¿Por qué tanta insistencia periodística? ¿Qué presagiaba? ¿Qué cosa grave estaba pasando para que un ave ocupara reiteradamente la atención de la prensa? ¿Por qué alguien quería exterminar al águila? ¿Estamos ante otra historia oculta?

Si, amigo lector, algo gravísimo estaba sucediendo. Pero antes de develar el secreto, de decirle la cruda verdad, lo voy a distraer ligeramente, pero siga prestando atención, porque todo está relacionado…

Aparte de decirlo
ese matutino, todos sabemos que las águilas se alimentan de “…cuises… vizcachas… palomas”, como lo avala el profuso informe técnico del Dr. Juan O. Marinelli, jefe del Dto. Técnico del Jardín Zoológico de La Plata, refrendado por el Sr. Director de ese organismo, Dn. Juan Manuel Pascuali, que con suma eficiencia y celeridad respondieron a mi consulta por escrito, el 2/9/1992, que guardo en mis carpetas. ¿Esa águila se había escapado del Jardín Zoológico? No, en ese mismo informe precedentemente citado, el Sr. Director me contesta negativamente.

Vayamos a la
simbología: ¿Qué representa la paloma? En su diccionario de símbolos, dicen Chevalier-Gheerban: “…es el símbolo del Espíritu Santo… es el Espíritu de Dios aleteando sobre la superficie… portadora de la rama de olivo y por consiguiente, de paz y armonía”. En su diccionario, J. A. Pérez Rioja nos asevera: “En la Sagrada Escritura, la paloma significa la inocencia…”.

¿A alguien le
caben dudas sobre el simbolismo de las palomas? ¿Y qué simboliza el águila? Nos sigue contestando Chevalier-Gheerban: “El símbolismo del águila entraña… un aspecto maléfico… la reversión del símbolo de Cristo, hace de ella la imagen del Anti Cristo…”.

¡Señoras y señores, más claro no puede estar! ¡El águila es la imagen del Anticristo y la paloma el símbolo de la paz! ¿Y adónde vino la imagen del Anticristo? ¡A la ciudad que tiene el número 666 en sus bordes y en el interior!

A esta altura caben un sinnúmero de interrogantes, con múltiples y variadas respuestas. Veamos algunas: ¿El águila “vino” exactamente doce días después de mi disertación pública? ¿Antes no? ¿Dos meses después, tampoco? ¿Es común en esta zona la aparición de águilas? ¿Tiene fechas o períodos determinados para “venir”? Algunos sectores de opinión, entre ellos cristianos, creen que esa ave no “vino” sola: Alguien la trajo. Alguien la fue a buscar a zonas montañosas y la trajo como un “raro” regalo a los platenses. ¿Quién es ese alguien?

El citado informe del Jardín Zoológico, dice: “Distribución geográfica:… ocasionalmente se puede observar a estas aves (águilas) en la Pcia. de Buenos Aires…” Ocasionalmente. Es decir, que el águila no encontró mejor ocasión para venir que, tras mi charla. Desde su hábitat ¿No halló en su camino alguna sierra, algún edificio que no fuera la Iglesia Catedral de La Plata? Su destino, su meta, ¿Era esta ciudad? ¿Por qué?

Finalmente, el ave en cuestión desapareció como desaparecen tantas cosas en esta ciudad, se estima que fue matada, por las razones que voy a dar a continuación y que están relacionadas con ese secreto tan impactante que les prometí.

Ahora viene lo grave, lo tétrico, lo luctuoso, lo mortífero de la aparición “ocasional” del águila, la materialización de ese símbolo maléfico, cruel, perverso… ¡El Anti-Cristo!

Lo que leerá a continuación puede hacerle helar la sangre, causar estupor, hará recapacitar a más de uno; esto no es casual: ¿Dónde se posó el águila? En las alturas de la Iglesia Catedral. Y desde ese momento que llegó el águila a esta ciudad los primeros días de junio/92, ¿Qué pasó en las congregaciones católicas platenses?. Lea atentamente lo que escribo, que puede ser corroborado acudiendo a los medios del periodismo escrito de La Plata:

Día 26 de junio/92, (23 días después de llegada el águila), fallece Monseñor Roberto P. Lodigiani, Protonotario Apostólico.
Día 30 de junio/92, (4 días después), muere el padre Pascual Ruberto.
Día 5/7/92: Muere el sacerdote Juan Dionisio Monteverde.
Día 12 de julio/92: fallece el padre Miguel Verd Veny.
Día 3 de agosto/92: Muere la Hermana Robustiana Abedat.
Día 8 de agosto/92: expira el sacerdote José Gereis.

En 44 días mueren 6 religiosos, casi a un promedio de uno por semana. El águila estuvo merodeando la Iglesia Catedral, hasta los primeros días des septiembre/92, según la crónica periodística del 15/9/1992, en “El Día”. Durante su permanencia, 6 muertes significativas; se fue o desapareció esa ave, no hubo más muertes. Está todo dicho.

Fotos:

1. Gualberto Reynal.
2. Catedral de La Plata.
3. Águila mora.

8 de mayo de 2011

El "hombre gato" atemoriza a la ciudad

Durante la década de los ’80 se hizo muy famosa la historia del “hombre gato”. Este misterioso personaje apareció en varios lugares de Buenos Aires, para luego atacar en diversas ocasiones a pobladores de Brandsen y también de La Plata, como lo relatan muchas notas que aparecieron en el diario El Día entre 1984 y 1985.

A mediados de 1984, comenzaron a aparecer noticias de un hombre enmascarado vestido de negro que aparecía en casas de Brandsen maullando y raspando puertas y ventanas. A principios de agosto de ese año hizo su primer ataque a una menor durante la noche. Días más tarde también atacó a un joven de 23 años que relata lo sucedido: “Fue un martes a la noche, yo venía de la casa de mi abuela. Venía por la calle. Era tarde y vi que venía detrás mío una persona. Yo no me asusté mucho en ese momento, pero apuré el paso. Me dí vuelta de nuevo y vi que era un hombre y que también se apuraba. Entonces me puse a correr. Y miré y él también corría detrás mío. Habrá disparado dos cuadras cuando me alcanzó y me atropelló y me agarró. Yo traté de zafarme, pero no pude. Ahí me dijo una palabra que no puedo repetir y maulló muy fuerte, con una voz gruesa. Empezó a pegarme trompadas y me rasguñó el cuello, pues me había tomado el cuello con las dos manos y parece que tenía unas púas puestas en los guantes por el lado de las palmas. Eso puedo saberse porque un médico de la policía me dijo que si me hubiese lastimado con uñas de verdad la forma de la herida sería distinta. No pude verle en ningún momento la cara, porque tenía una máscara negra. Quise sacarle la máscara en uno de los forcejeos, pero no pude, pues me empezó a pegar más. Era más alto que yo, de un metro y ochenta más o menos, por la manera de pegar se notaba que era un hombre fuerte. Yo me quedé desmayado en el suelo creo que unos 15 o 20 minutos. La policía me dijo que me quedara tranquilo, pero yo no quiero volver a Brandsen hasta que lo atrapen.

E
n los días siguientes tuvo más apariciones en casas de vecinos sin que la policía pueda capturarlo, por su gran velocidad para desaparecer. Cuenta una vecina que “al principio aparecía una vez cada tanto. Después empezó a hacerlo más seguido. Y sé que apareció y lo vieron o sintieron, en lugares muy distintos entre sí, y a horas simultáneas. Y bueno, un fantasma no es. El diablo tampoco. Creo que de pronto encontró un montón de ayudantes, tontos que maullaban y rasguñaban puertas y ventanas para asustar a alguien nada más…”.

Fue así como un vecino organizó una partida para ir a buscar a este desconocido. Varios hombres se armaron con linternas y armas para salir a buscarlo durante la noche, pero sin tener éxito. Lo curioso es que cuando este vecino regresó a su casa se enteró que el hombre gato había estado de visita en las cercanías, con sus característicos maullidos.

Al día siguiente de que se publicara una nota titulada “El extraño personaje de Brandsen está en receso”, el hombre gato volvió a aparecer con sus maullidos que mantenían preocupados a todos los vecinos mientras este individuo deambulaba de noche por las casas. Uno de los episodios más extraños que ocurrieron, fue cuando alguien llamó a la comisaría diciendo “Hola, soy el Gato. Les estoy hablando desde el 2283” y colgó. Entonces la policía llamó a ese número y una voz respondió “¿No me creían? Sí, soy el Gato”. Al buscar ese número en la empresa telefónica les in
formaron que llevaba dos meses sin funcionar, lo cual fue confirmado por el dueño de la línea.

Una semana después, ocurrió otro ataque. Esta vez fue a un joven de 17 años que en horas de la madrugaba iba caminando por la vereda cuando de repente escuchó un maullido, tras lo cual el hombre gato saltó sobre él. El joven reaccionó rápidamente y le dio un fuerte codazo, por lo que el hombre gato sólo llegó a arañarlo en la cara con sus púas. Sin embargo este golpe pareció no afectarlo, ya “el gato” arremetió nuevamente dándole un golpe en el estómago que lo derribó contra el suelo. Una vez derribado lo llamó por su nombre, amenazándolo de muerte.

Estos ataques no fueron lo único que sufrieron los vecinos de Brandsen, sino que también hubo quienes fueron atacados al ser confundidos con el hombre gato. Uno es un boxeador que salía a correr a las 18:00hs y pasó a unas cuadras de donde una vecina había sido atacada. “El pobre iba corriendo cuando de pronto se le cruzaron dos autos y la gente lo arrinconó. Casi ‘cobra’ por culpa del Gato”, cuenta un vecino. El otro que sufrió las consecuencias de tener rasgos parecidos a los del hombre gato, fue un instructor de karate de 47 años a quien muchos lo acusaron de ser el misterioso atacante enmascarado por su parecido físico y habilidades en las artes marciales.

Tras estos ataques en Brandsen, se dejó de mencionar al hombre gato en las noticias… hasta el año siguiente. Fue el 22 de febrero de 1985 cuando se publicó una noticia titulada “Temor en El Dique por un nuevo ‘hombre gato’”, anunciando la aparición de este hombre por La Plata. Ocurrió durante la noche en la zona de 36 y 124, cuando se escucharon maullidos muy fuertes. Un vecino de la zona cuenta: “Salí a la calle pero no vi absolutamente nada, pero los maullidos provenían de un techo vecino. Al otro día un señor que estaba esperando el micro 275 me dijo que alrededor de las dos de la mañana escuchó unos fuertes maullidos y que ‘rascaban’ la puerta de su casa. Preguntó varias veces quién era pero nadie contestó y al abrir observó unas pequeñas marcas en su puerta de madera”. La policía comenzó a recibir denuncias de gente que decía haber escuchado los maullidos, pero nadie que haya visto a este personaje. Sin embargo, un hombre relata que “En la noche del miércoles, cuando su hija regresaba a su hogar ubicado en 40 y 123, sintió los maullidos en cuestión y observó en un techo a una persona alta (casi dos metros) vestida de negro, a la que no pudo ver su rostro ya que el ‘felino’ saltó con una elasticidad asombrosa y se perdió en las sombras de la noche”. Otro testimonio lo brinda un peón del hipódromo: “hoy llegué alrededor de las seis de la mañana y escuché a dos peones que comentaban que a eso de las tres muchos caballos se mostraron inquietos en tanto se escuchaban fuertes maullidos. Si los caballos se asustaron es porque había algo extraño y no precisamente una persona pues están acostumbrados a los humanos. Tiene que ser algo raro…”.

A pesar del operativo policial montado en la zona, no se pudo capturar al hombre gato, quien volvió a aparecer en Los Hornos y unos días más tarde en Villa Elvira: “Según los testimonios, el personaje fue visto en los patios de por lo menos tres fincas de la zona de 80bis, de 1 a 3. Si bien no hubo denuncia policial al respecto, se supo que varios vecinos organizaron, entre las 3 y las 4, una batida para intentar detener al sujeto”. Una vecina dijo que “durante casi toda la noche escuchamos los gritos y maullidos y otros vecinos vieron la sombra de un hombre alto, corpulento y vestido con un traje de gimnasio negro”.

Fotos:
1. Hombre gato según el dibujante del Diario Popular
2. Algunos de los titulares que salieron en el diario El Día sobre el hombre gato, entre 1984 y 1985.
3. Arroyo “Del Gato”, en la ciudad de La Plata.
4. Operativo policial para capturar al hombre gato en La Plata, durante febrero de 1985.

Fuentes:
“Un extraño sujeto atacó a un joven en Brandsen”, Diario El Día, 4/8/1984
“Ataca el hombre-gato”, Diario Popular, 4/8/1984
“Un desequilibrado tiene en vilo a todo Brandsen”, Diario El Día, 5/8/1984
“El extraño personaje de Brandsen está en receso”, Diario El Día, 8/8/1984
“Ayer volvió a dejar sus marcas el 'Hombre Gato'”, Diario El Día, 10/8/1984
“Brandsen y el Gato”, Diario El Día, 12/8/1984
“El 'hombre gato' de Brandsen atacó ferozmente a otro joven”, Diario El Día, 15/8/1984
“Dramático relato de un ataque del 'hombre gato' de Brandsen, Diario El Día, 16/8/1984
“Los problemas de un ciudadano que se parece al hombre-gato”, Diario El Día, 17/8/1984
“Temor en El Dique por un nuevo 'hombre gato'”, Diario El Día, 22/2/1985
“Inquietud en 1 y 80”, Diario El Día, 13/3/1985
“Los monstruos de la ciudad”, Revista Tiempos, 28/11/2004

7 de septiembre de 2010

El misterioso árbol del llanto

Esta historia es tomada de la mejor y más completa página de la ciudad de La Plata: La Plata Mágica; y está muy bien escrita así que se las dejo tal cual está en esa web. También se publicó en el Diario Hoy como "El eucaliptos que gemía en el bosque" (19/1/1999)



Un día de noviembre de 1903, algunos estudiantes sin ganas de estudiar, recorriendo lo que luego seria la "avenida de las estatuas" de nuestro paseo, descubrieron un eucalipto que emitía gemidos como si partieran de su ser más profundo.

La especie vegetal después de tan larga vida somnífera, sin vestigios de sonambulismo, adquiría el don más preciado el reino animal: poder quejarse.

Pronto aquellos jóvenes algunos de los cuales
habían de tener destacada actuación en la vida social posterior a este acontecimiento, dieron la gran noticia. La ciudad se enteró, y el pueblo en masa concurrió al lugar a escuchar el misterioso árbol del llanto. Cuenta hoy una de las personas que fueron allí, que en aquellos matorrales de altos pastos se formaron zigzagueantes caminos de hormigas humanas que dejaron abierto el paso con toda facilidad, pelando de yuyos las adyacencias del árbol.

Se custodió celosamente el extraño ejemplar, empezaron las polémicas entre "sagaces" observadores, improvisados botánicos, y el asunto tomó tales proporciones que, después de hacer eco la prensa local fué comentado en Buenos Aires en diarios y revistas con las correspondientes fotografías.

Circuló por añadidura la leyenda de que ahí se había suicidado un hombre cinco años atrás, y el alma había conseguido apartarse del cuerpo y tomar aquella encarnadura vegetal, más duradera a ojos vista, desde que en crónicas de la época se cita a lo eucaliptos del Bosque como a los "más viejos del país".

Más he aquí, que la leyenda estaba en contra del espíritu cientificista y la autoridad competente intervino, para destruirla. Dispuso que se podara en castigo al árbol sonoro, y si persistían los gemidos de su savia, se lo tronchara.

Por suerte para nuestro paseo, la primer medida dio el resultado esperado y el eucalipto se llamó a silencio definitivo. Luego los enemigos de la irrealidad aseveraban que viento al filtrarse entre dos ramas de la copa emitía ese sonido que se oía acercándose a la corteza del árbol aludido, pero la ciudad entera había escuchado aquellos quejidos que partían de su vida profunda.