26 de junio de 2011

Personajes platenses

Hoy dejo algunas breves historias de personajes curiosos de la ciudad de La Plata, que fueron publicadas en el diario Hoy del 30 de septiembre de 1999. El autor de estas historias es Ramón Tarruella quien escribió otras como "El misterio del piano" en el libro Mitos y leyendas de La Plata.



Muchos seres pintorescos desfilaron por la galería de personajes típicos de La Plata. Uno fue el conocido por el sobrenombre de Chichilo, que vivía en un miserable rancho, en el humilde barrio de 38 y 12, a la que una patota por jugarle una broma pesada le prendió fuego. Vivía juntando huesos, trapos, cartones, botellas, etc. Con el tiempo, Chichilo dejó su trabajo de ciruja, pero su fama permaneció intacta.

Francisco Longo, más conocido como Ayacucho, se transformó de conductor de carruajes en guardián de los automóviles que estacionaban en la zona bancaria. Sus gauchadas quedaron en el corazón de muchos platenses, como cuando fiaba viajes los días de lluvia o salvó la vida de un niño vendiendo su carruaje.

La ciudad le testimonió su agradecimiento. En 1910, la revista “La ciudad” organizó una colecta para regalarle un coche nuevo, gracias al trabajo de Mariano Chaumeil, Guride Bazerque, “Palito” Villa-Abrille, Alfredo Elena, Traynor, Ves Losada, Aráuz y otros.

Otro personaje simpático y muy peculiar fue Vicente Di Palma, “Medichinale”, quien creía que curaba con sus hierbas “medichinales”, las que cargaba en una bolsa por las calles.

También José Lafussa, al que la calle bautizó como “Rico Tipo”, sin que se sepa por qué. Arrastraba su magra humanidad por las calles, con la que penosamente sostenía el sobretodo que lo cubría.
Cuando se le otorgó una pensión a la vejez se temió no volverlo a ver por las calles del centro.
Sin embargo, continuó con su tarea de distribuir volantes, hasta que -en 1952- su corazón dejó de latir.

19 de junio de 2011

El submarino de La Plata

Poca gente sabe que a fines del siglo XIX, un inventor que se desempeñó en la Universidad Nacional de La Plata diseñó lo que podría haber sido el primer submarino argentino. El creador de esto fue el ingeniero Tebaldo Ricaldoni, y en esta entrada del blog contaré su historia.

Ricaldoni nació el 24 de mayo
de 1865 en Montevideo, Uruguay. Terminó el secundario a los 15 años y viajó para radicarse en Buenos Aires, donde se recibió de ingeniero a los 19 años. Allí vivió un tiempo en la casa de Bartolomé Mitre, hasta que se trasladó a la ciudad de La Plata.

Ya en La Plata, fu
e elegido por Joaquín V. González para crear el Instituto de Física de la naciente Universidad Nacional de La Plata. Sin embargo, este instituto fue disuelto en 1905 y Ricaldoni desplazado.

Fue el primer doctor
en ingeniería del país y también logró doctorados en física y matemáticas. Se encargó de desarrollar esto como docente en la UNLP y el Colegio Nacional de Buenos Aires.

En estos años trabajó en su taller particular desarrollando numerosos inventos como un receptor de telegrafía sin hilos, un reductor de voltaje, una boya de salvataje, un panoramoscopio, un desvía torpedos y un modulador de radio (que le obsequió a Guillermo Marconi, quien años más tarde re
cibiría el Premio Nobel de Física por sus aportes a la radiofonía).

También en diseñó un prototipo de submarino, cuya descripción cito a
continuación (del texto “Tebaldo Jorge Ricaldoni: ¿inventor o científico?”):
Fue su “primer y más querido invento” (Caras y Caretas 1918), y el que despertó más eco en la prensa local. Por lo complejo de su diseño, que perfeccionó a lo largo de varios años, y lo revolucionario de sus innovaciones, merece que nos detengamos en su descripción. Es éste otro invento inspirado en la naturaleza, pues el principio de su diseño está basado en los peces y en sus métodos para emerger y sumergirse. “Nunca se tendrá dominio del aire sino imitando a las aves, y nunca se tendrá el dominio del mar sino imitando a los peces” (Ricaldoni, Apuntes: 691). El caso del submarino es el único que encontramos descripto en detalle por el propio Ricaldoni, en un cuaderno titulado “Mi submarino – 1900”, y en unas memorias impresas tituladas “El submarino Ricaldoni”.

La historia de este desarrollo está llena de frustraciones, pues pese a los arduos años de lucha contra la burocracia, no consiguió que el proyecto del submarino, que Ricaldoni donó a la Armada Argentina, fuera construido. Autodefiniéndose como pacifista, Ricaldoni ideó este submarino para defensa de nuestros estuarios. Una característica saliente del proyecto, que incluía 27 inventos, es la gran cantidad de dispositivos de seguridad para proteger la vida de los tripulantes.

Hasta 1889 ninguno de los múltiples intentos de un “buque submarino” había tenido éxito. La Marina de Estados Unidos llamó a un concurso para la construcción de buques submarinos, en el que se fijaban 17 requisitos para aprobar la construcción, y se daba al ganador un premio de “quinientos mil dollars”. A fines de 1892 Ricaldoni ofreció en donación al ministerio de Marina argentino el proyecto de su submarino, y le pidieron que se ajustara a las condiciones enunciadas por EEUU. Meses después Ricaldoni presentó un escrito, donde no sólo se cumplían esas 17 condiciones, sino que se agregaban 11 mejoras más. Dos veces estuvo por ser construido en el país, “la última, hace un año y medio, en un astillero metropolitano por un conocido industrial fallecido recientemente en Italia” (La Razón 1918).

Técnicamente, la mayor novedad en la propuesta de Ricaldoni era el mecanismo de control de la profundidad, que consistía en una modificación del empuje provocada por un cambio de volumen del submarino. Esta idea surgió de considerar el mecanismo usado por los peces, y parece haber sido altamente satisfactoria. Mientras que el resto de los submarinos del momento tardaban decenas de minutos en sumergirse, exponiéndose al peligro en caso de un ataque enemigo, el submarino Ricaldoni tardaba segundos en dejar la superficie. El cambio de volumen se lograba mediante el movimiento de cuatro cilindros que sobresalían del casco, y eran accionados “por medio de aire comprimido, eléctricamente a través de servomotores o en forma manual”. Tenía además la posibilidad de control automático de la profundidad por medio de un manómetro asociado a un servomotor que accionaba las hélices verticales: dos en la parte superior y dos en la parte inferior del casco. Un tercer control, de uso en navegación, era mediante los timones de profundidad.

Otra prestación importante del submarino era la posibilidad de lograr horizontalidad estando en reposo, por medio de un sistema automático que consistía en un péndulo que, fuera del equilibrio, tocaba unos contactos eléctricos que accionaban en forma alternada las hélices verticales (arriba a proa y abajo a popa, o viceversa). Esta característica, sumada a la posibilidad de cambiar de rumbo mediante las hélices horizontales situadas a los costados de la proa, hacían que el submarino pudiera orientarse con precisión para disparar los torpedos.

El submarino, de acuerdo a los planos y las memorias, tenía una eslora de 40 metros, 4.8 metros de manga, y su propulsión la proporcionaba un motor eléctrico alimentado a baterías de cloro-cromov. La velocidad obtenida era de 15 nudos a flote, 12 nudos a flor de agua y 8 nudos bajo el agua, y podía marchar 30 horas a flote y dos horas sumergido. La construcción era en hierro laminado con cuadernas en forma de T, y en una de las versiones el espesor de las cuadernas era variable, disminuyendo a proa y popa, para optimizar el peso y su distribución.

Para el control de la atmósfera interna había dos sistemas: el primero consistía en expeler al exterior el aire servido y reemplazarlo por el aire contenido en los cilindros. De éstos, tres contenían aire y uno oxígeno. La otra posibilidad era la reconstitución del aire por medio de un proceso químico.

Había en el submarino varios sistemas de seguridad para proteger la vida de los tripulantes. En primer lugar, para evitar bruscos cambios de profundidad, el submarino estaba equipado con planos laterales desplegables que hacían más lentos los movimientos verticales. Para el caso de que el submarino perdiera flotabilidad, poseía dos quillas: una fija y una móvil, que podía ser desprendida en caso de emergencia. Tenía además varios arraigos de los que podía ser enganchado para ser izado a la superficie. La boya de salvataje completaba el equipo de seguridad.

En el ataque existían dos posibilidades: la primera era la de torpedear al buque enemigo, y la segunda era la de enviar un buzo a colocar explosivos de acción retardada debajo de naves enemigas fondeadas.

El diseño del submarino fue perfeccionándose con el pasar de los años, y se construyó una maquetavi de 1,7 metros de eslora, capaz de sumergirse y emerger, y dar marcha adelante y atrás. Tenía como opción para tiempos de paz una modificación en la superestructura. Sin embargo, el proyecto fue cuestionado y vuelto a considerar varias veces, estudiado por comisiones, y recibió tanto críticas como elogios. Finalmente, después de marchas y contramarchas, el expediente de su construcción fue archivado y el submarino nunca fue construido por la Armada. Es de destacar, según palabras de Romano Yalour, “la similitud entre los mecanismos imaginados por el ingeniero Ricaldoni, concebidos a fines del siglo XIX, con los aplicados en la actualidad, con el objeto de lograr los mismos efectos de compensación obtenidos en los submarinos modernos” (Romano Yalour 1988). El mismo autor sugiere que este proyecto fue demasiado atrevido para los conceptos de su época, y que tal vez eso explique la resistencia obstinada, aplicada a su rechazo, y “la mentalidad vigente... que actuaron naturalmente proclives a no considerar viables tan evolucionadas ideas”. De haber sido aprobada su construcción, la Marina Argentina hubiera contado con submarinos cuarenta años antes de la incorporación de los primeros Tarantinos (1933).
Pese a que fue considerado por el capitán de navío Domecq García como “la torpedera más formidable del mundo”, el proyecto fue descartado por una comisión de altos oficiales de la Armada Argentina argumentando que “En nuestra Armada no sabríamos qué rol asignarle [...] No hay necesidad de ocuparnos de submarinos”.

La cámara de Diputados le asignó un presupuesto para construirlo, pero quedó estancado en el Senado y fue archivado tiempo después. Pese a esto, el ingeniero construyó un modelo e hizo la prueba, pero ni eso sirvió para convencer a las autoridades para apoyar su proyecto.

Finalmente este invento fue adquirido por la Armada de Francia, en donde recibió grandes elogios y obtuvo la Palma de Oro y dos veces la Palma de Bronce, una distinción que por esos años tenía el mismo prestigio que luego alcanzaron los premios Nobel.


Fotos:
1. Fotografía de Tebaldo Ricaldoni
2. y 3. Planos del submarino.
4. Modelo del submarino en el taller.
5. Foto de la revista “Caras y Caretas” del año 1901, con el modelo de submarino construido en 1892.

Fuentes:
“Tebaldo Jorge Ricaldoni: ¿inventor o científico?”, María Cecilia von Reichenbach, Myriam Hara, Mónica López D´Urso
“El submarino que no logró emerger de la indiferencia”, diario Hoy, 17/9/2006
“El submarino de la revolución de Ensenada”, Revista Tiempos, 25/1/2009
“El inventor oculto”, diario El Día, 01/05/2011

12 de junio de 2011

La ciudad cambia de nombre

El nombre de la ciudad es obra de José Hernández, el autor del Martín Fierro, quien eligió ponerle ese nombre a la ciudad en honor al río que baña sus costas. Sin embargo, hubo un tiempo en que la ciudad dejó de llamarse “La Plata”.

El 26 de julio de 1952 fallecía Eva Perón, tras lo cual se estableció un duelo nacional de 30 días. Varios senadores provinciales del partido peronista quisieron hacerle homenaje a Evita y por ello presentaron en la cámara legislativa bonaerense un proyecto de ley para cambiar el nombre del partido y de la ciudad de La Plata al de “Eva Perón”. El mismo se fundamentaba diciendo que tenía la “alta finalidad de traducir el homenaje de la provincia hacia la más preclara de sus hijas en el doloroso momento de su desaparición material”. Así fue como el 26 de junio de 1953 fue aprobado el decreto Nº 5.892 del Poder Ejecutivo, mediante el cual se modificaba el escudo de la ciudad a uno que tenía la silueta de Evita con el escudo peronista de fondo, y tanto la ciudad como el partido pasaron a llamarse “Eva Perón”.

No solamente la ciudad cambió de nombre, sino que los clubes de fútbol Estudiantes de La Plata y Gimnasia y Esgrima de La Plata pasaron a llamarse “Estudiantes Eva Perón” y “Gimnasia y Esgrima Eva Perón”.

Se mantuvo este nombre durante tres años, hasta que el 27 de septiembre de 1955, tras ser derrocado Perón, se le restituyó el nombre original de “Ciudad de La Plata” ya que se consideró entre otras cosas, que la asignación del nombre de Eva Perón a la ciudad capital de la Provincia constituye una valoración contemporánea sin la significación que confieren las resonancias históricas pretéritas.


Fotos
1. Escudo original de la Ciudad de La Plata, y escudo de la “Ciudad Eva Perón”
2. Mapa de Buenos Aires en donde se ve el nombre “Ciudad Eva Perón”

Fuentes
Página web “La Plata Mágica”
“Ciudad de La Plata, su historia”, profesor Ricardo S. Katz

5 de junio de 2011

El caso Platero en el cementerio

Hace ya un buen tiempo, Cristina Gonzalez Ducasa hizo la consulta en el blog sobre el caso Platero que habría ocurrido en el cementerio de La Plata en la década de 1920. Ante esto Hilda Perez respondió el 19 de agosto del año pasado, contándonos lo que sabía sobre esta historia, lo cual cito a continuación:
Los Platero era una familia muy conocida y de prestigio en la ciudad. El papá era juez, tenían una hija de dieciséis años que falleció y según la versión la pusieron en la bóveda familiar que está situada sobre el camino de la entrada principal del cementerio sobre la mano izquierda (dice en el frente Familia Platero). Al día siguiente del sepelio, el cuidador del sector observó que el cajón estaba corrido; avisó a los encargados y al abrirlo notaron que la niña se había movido. Posiblemente la dieron por muerta estando con un ataque de catalepsia. Nunca me olvidé de esta historia, tampoco sé si es solo un mito, pero cada vez que voy al cementerio me detengo en esa bóveda donde en la pared, en bronce, hay una escultura de una jovencita llamada Sarita.
Para buscar más sobre esto fui al cementerio y pude hacer algunas fotos de la bóveda. También busqué en los diarios El Día de fines de junio de 1921 aunque no había ninguna noticia para desmentir o no esta historia, así que les dejo lo que fue publicado tras el fallecimiento de Sara Platero:

Ha muerto ayer la señorita Sara E. Platero. Si es lamentable que desaparezca una existencia joven, lo es doblemente cuando reúne excepcionales prendas que desbordan de su alma selecta. Espíritu cultísimo, toda bondad, la extinta no deja sino bendiciones a su paso; que nunca la caridad, el amor al prójimo y el intensísimo cariño a los suyos tuvo más caluroso albergue que en su corazón magnánimo. Aficionada, mejor diríamos entregada por entero al arte sublime, la señorita Platero era una de nuestras mejores estudiosas del canto. Su voz bellísima ha cautivado al auditorio en cuantas oportunidades se ha dejado escuchar; y si era intérprete excepcional de la música profana, parecía sublimarse en las composiciones de carácter religioso, tanto se identificara su manera de ser con el éxtasis que esa identificación parecía aportarle. El féretro que guarda los restos de la extinta, cubierto de flores ha visto desfilar por la capilla mortuoria a las incontables amigas que lamentan la desaparición inesperada. La familia Platero, ha recibido también las condolencias unánimes bien sinceramente expresadas.

SARA E. PLATERO – (q. e. p. d.) – Falleció el 23 de junio de 1921 – Sus padres: Tomás B. Platero y María Isabel L. de Platero; sus hermanos: Tomás N.; Rodolfo V.; y Mercedes M.; tíos, primos y demás deudos, invitan a sus relaciones a acompañar los restos mortales de la extinta, al cementerio local, hoy jueves 23, a las 15 y 30 horas. Única invitación. Casa mortuoria, calle 54 número 352. El deudo se despedirá por tarjeta. Se ruega no enviar coronas. Nora – Habrá carruajes en la empresa de Boccia Hnos.

29 de mayo de 2011

Simbología masónica en el cementerio de La Plata

He notado que una buena parte de la gente que llega al blog, lo hace buscando información sobre símbolos masónicos en La Plata, o sobre mitos asociados a la masonería en la ciudad. Es por esto que decidí escribir esta entrada a modo de “guía de símbolos masónicos” en el cementerio de La Plata, para que quienes tengan oportunidad de recorrerlo puedan reconocer y entender parte del significado de muchos de los símbolos presentes en las bóvedas de personas que pertenecieron a logias de la ciudad de La Plata.


Al ingresar al cementerio por el pórtico de avenida 31 se observa que tiene forma de templo griego con columnas dóricas. Este tipo de templo es una parte importante del pensamiento simbólico neoplatónico masón; se lo encuentra en la arquitectura de muchas de las logias masónicas de la Argentina y esta presente en la simbología del diploma de los maestros masones.
Pese a ser las columnas de orden dórico, la moldura del arquitrabe lleva 5 gotas en lugar de 6 (como debe ser en ese estilo). Esto es porque para los masones el número 5 representa la armonía pentagonal, la armonía perfecta. Algo similar ocurre con las metopas, que son 5 y se repiten en serie. Los triglifos, como toda representación triforme, pueden significar las tríadas: nacimiento-vida-muerte o pasado-presente-futuro.
Las figuras que pueden observarse en ese pórtico, son las siguientes:
  • Ramas cruzadas y antorcha vertical al medio: Son la alegoría de la muerte y la victoria. Su origen es griego, la antorcha representa la muerte y el laurel la victoria.

  • Antorcha cruzada atada: Se la identifica con el sol y con el fuego y constituye para la masonería el símbolo de la purificación por iluminación. Presente en los rituales de iniciación, representa la purificación complementaria al agua. En la estatuaria funeraria masónica, las antorchas inclinadas representan la extinción de la vida. La cinta con el nudo, marca la unión entre los masones.
  • Palma circular de hojas: Estas coronas de palma, en relación al conjunto de iconos usados en el portal están indicando el triunfo sobre la muerte y la trascendencia del individuo.
  • Cuerpo superior de un ángel: Los ángeles son el símbolo de lo invisible, de las fuerzas que ascienden y descienden entre el Gran Arquitecto del Universo (GADU en jerga masónica) y su creación, el Mundo. Significan la transformación de lo visible en invisible. Esta figura también está presente en la bóveda Isnardi.
Una vez dentro del cementerio, en muchas de las bóvedas de personas que pertenecieron a la masonería pueden observarse algunos de los siguientes símbolos:
  • Alfa y omega: Son la primera y la última letra del alfabeto griego y representan por ello el principio y el fin de todas las cosas, para el cristianismo (ya que el símbolo tiene origen en él) encarnados en la figura de Cristo. En el Apocalipsis de San Juan (22,13) Jesús declara: "Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin". Por las formas de las letras se establecieron a lo largo de la historia diferentes analogías. Las doctrinas herméticas han relacionado la alfa mayúscula (A) con el compás, atributo del dios creador y la omega (Ω) a la lámpara, al fuego de la destrucción apocalíptica. Presente en la bóveda Langhenheim.
  • Ancla: Para el cristianismo primitivo es el símbolo de la salvación y de la esperanza. El Nuevo Testamento se refiere a Cristo como "un ancla en el mar de la vida". La masonería adopta el ancla con este sentido y junto con la cruz y el corazón representan las tres virtudes capitales para la Orden: fe, esperanza y caridad. Señala la búsqueda del equilibrio en el logro de una evolución fecunda, a la vez que es el emblema del poder y la autoridad en la asamblea masónica. Se la puede ver en la bóveda Isnardi, en donde aparece junto a una copa que contiene el bálsamo de la inmortalidad.
  • Antorchas que apuntan hacia abajo: Mantienen un significado similar al de las antorchas del pórtico de entrada, pero al estar invertidas y encendidas tienen como misión iluminar la verdadera vida que viene después de la muerte; presentes en la bóveda Isnardi.
  • Cadenas: Su sentido general es el de unión y comunicación, pero también sometimiento y esclavitud. Estos dos significados son asimilados por los masones. Frau Abrines, en su "Diccionario Enciclopédico de la Masonería" dice que la cadena simboliza..."para la humanidad, la antigua opresión moral o política y la misión que tienen los masones de destruirla" Referida al primer significado, alrededor de toda logia se pinta o esculpe una cadena que simboliza la unión de todos los masones, símbolo que se actualiza en el ritual de la "cadena de unión" mediante el cual todos los miembros de una logia entrelazan sus brazos formando una cadena al dar por concluida una reunión. Pueden observarse en la bóveda Isnardi que está rodeada de cadenas; los eslabones representan a los masones y la cadena misma a la masonería, conformada por la unión de sus miembros.
  • Clepsidra alada: Originariamente el nombre designa a un reloj de agua, pero la masonería hizo extensivo el término al de arena. Para los cultos de los Misterios representaba, por su forma, la inversión de relaciones entre el mundo superior y el inferior. A partir del Renacimiento comenzó a representar la idea del fluir del tiempo y de la inexorabilidad de la muerte. Constituye un atributo de una logia, es decir, una imagen de la que se valen los masones para simbolizar sus doctrinas y mitos. En su interpretación señala que el tiempo es una creación humana y que la vida en este mundo es sólo aparente. En la funeraria masona indica que el tiempo de la vida fue bien empleado y que ha llegado a su fin. Puede tener alas de pelícano (como en la bóveda Cogoma), y en ese caso se aúnan dos símbolos. El pelícano, para la masonería representa el renacimiento perpetuo. La clepsidra alada está presente en muchas otras bóvedas como la Isnardi, Langhenheim, Etchegoyen, Regino Letchos y Manocchi.
  • Columnas: Una columna singular es un símbolo perteneciente al grupo cósmico del "eje del mundo" junto al árbol, la escala y el mástil. Conecta el cielo, en tanto morada de las divinidades celestes, con la tierra, en tanto morada de los hombres. Cuando se trata de dos columnas, estas equivalen a los tenantes (fuerzas contrarias en equilibrio tenso) equivalentes a las dos serpientes entrelazadas del caduceo. Las dos columnas simbolizan, cósmicamente, la eterna estabilidad y su hueco, el ingreso a un espacio consagrado. Aluden, también, en la tradición hebrea, a las que construyó Hiram para el Templo de Salomón (Reyes 8,13) a las que llamó Jakim y Boaz. La masonería retoma esta tradición y también construye dos columnas con estos mismos nombres a la entrada de cada logia. En su interior, además, existen otras tres columnas de significativa importancia: representan las tres cualidades capitales: la sabiduría, la fuerza y la belleza. Cada una de ellas en un estilo arquitectónico determinado y asociadas a cada una de las tres máximas autoridades de una logia. La columna jónica representa la sabiduría y conocimiento, está asociada al Venerable y porta sobre ella una estatua de Minerva. La columna dórica representa la fuerza y estabilidad de espíritu, está asociada al Primer Vigilante y lleva una estatua de Hércules. La columna corintia, finalmente, representa la armonía y belleza de los actos, está asociada al Segundo Vigilante y lleva a Venus sobre ella. La columna truncada, por otra parte, representa en la funeraria masónica a los miembros fallecidos; remite a la idea de la obra no concluida en esta vida.
  • Frontón triangular: Se lo observa en varias bóvedas, entre ellas la bóveda Langenheim. El triángulo del frontón es isósceles con la base más grande que los lados, puede indicar la delta luminosa de la tradición masónica. Se asimila al símbolo del delta radiante que significa la eternidad del tiempo y el germen de inmortalidad. Todo triángulo es una figura de perfección.
  • Crismón: Este símbolo adquiere verdadera significación a partir del cristianismo como monograma de Jesucristo. En su primera versión estaba constituido por una I y una X superpuestas, las letras griegas iota y ji respectivamente, iniciales en esa lengua de Jesús Cristo. Esta grafía tuvo un antecedente precristiano en el Egipto de los Ptolomeos. La segunda versión es la que utilizó el emperador Constantino en sus estandartes y fusionaba del mismo modo las letras griegas X y P (ji y rho), las dos primeras, en griego, del nombre de Cristo.
  • Cruz ansada o Anj: Es el símbolo de la involución, la evolución y el desarrollo del hombre, es la llave de la vida inmortal. Simboliza la vida eterna, el circuito vital irradiado por el príncipe que baja a la superficie, penetra en las profundidades hasta el infinito, indicado por su línea vertical. Se puede ver en bóvedas con estilo egipcio, como la bóveda Etchegoyen.
  • Delfines: Los delfines son los símbolos de la regeneración, en los ritos funerarios aparecen como psicopompos, ellos transportan al hombre desde el mundo terrenal al mundo de la salvación inmortal. Es un símbolo de conversión, con tres etapas de evolución espiritual, emotividad e imaginación; amor y sacrificio e iluminación en la gloria de la paz interior. También aparecen en bóvedas de rasgos egipcios como lo son la bóveda Etchegoyen y la bóveda Salza.
  • Disco solar alado: Se observa en la bóveda Pelanda Ponce que el dintel de la entrada está rematado por el disco solar alado con el símbolo del URAEUS o serpiente divina; representa la inmortalidad, la resurrección, el poder creador y la fecundidad. Es semejante al disco solar alado que aparece en el arte egipcio, en la tumba de Khamuast, hijo de Ramsés III.
  • Esfinge: Es un león con cara de mujer, su rostro pintado en rojo, como esfinge es el guardián de los umbrales prohibidos, vela sobre las eternidades, sobre todo lo que fue y sobre todo lo que será. En Grecia llevan caras de mujer y están aladas, era una figura dual que planteaba enigmas a los caminantes y devoraba a quien no podía responderlos. La esfinge solo puede ser vencida por el intelecto y la sagacidad, es la contraparte de la ignorancia, por evolución y resignificación simboliza lo ineluctable, el comienzo de un destino misterioso y necesario. Es una de las representaciones más importantes del poder máximo, monumento de la sabiduría y de los rituales del pasado. Puede verse en la bóveda Pages y en la bóveda Salza.
  • Flor y hojas de loto: El loto surgido de las aguas pantanosas simboliza la plenitud espiritual, irrumpe en la superficie como el huevo del mundo, es la realización de las posibilidades contenidas en el germen inicial, las posibilidades del ser, pues el corazón es un loto cerrado, tiene ocho pétalos y por ello es la representación de la armonía cósmica, simboliza los nacimientos y renacimientos. Para los masones ocho es el número de los senderos de la vía de perfección. En la bóveda Salza está pintado con azul-violáceo, que se considera en Egipto como el loto más sagrado, se lo representa en las cámaras funerarias.
  • Hojas de palma: En Oriente Medio la palmera se equiparaba al Árbol de la Vida y su simbología y la de sus hojas fue muy rica. En Egipto era símbolo de la fecundidad; para el judaísmo representaba a Judea y para el cristianismo, la entrada de Cristo en Jerusalén. Para los griegos y romanos simbolizaba la victoria, especialmente la obtenida mediante las armas. En los misterios de Oriente una corona de palmas adornaba la cabeza de los iniciados. Para los masones representa la victoria que se consigue mediante las virtudes y los méritos y decora varios monumentos. Las hojas de la palma datilera que se ven en la cornisa de bóvedas como Pelanda Ponce y Carbonell, tienen el rol y significación de ser soporte del mundo; representan el pilón egipcio.
  • Lámpara: Es el símbolo del conocimiento, indica la presencia del GAU.



  • Obelisco: Es la forma que tiene la bóveda Coutaret; representa los rayos solares, como emanación del dios Atum Ra.



  • Palma circular o corona alada: Es un símbolo de victoria y de ascensión, de regeneración e inmortalidad, se la encuentra en el culto de Isis. Las alas simbolizan el vuelo del alma en su aspiración al estado supraindividual. Observado en la bóveda Salza y en la bóveda Isnardi.
  • Paloma: En la bóveda Isnardi se observa una paloma con una flor en la boca; este es el símbolo del ULPI, el internado del colegio Nacional de la UNLP. También hay un libro con una página marcada, que representa la tarea sin cumplir.
  • Piso ajedrezado: Compuesto alternativamente por baldosas blancas y negras representa, representa en una tumba, el grado de compañero masón. Es otro símbolo de la cosmovisión dualista de la masonería (bien-mal; espíritu-materia; luz-oscuridad, etc.). Dentro de una logia representa la armonía que reina en la Orden a pesar de las diferencias políticas, sociales o religiosas de sus miembros. Se observa en la bóveda Isnardi.
  • Templo: Se lo puede ver en bóvedas egipcias como la bóveda Etchegoyen. Simbolizaría el macrocosmos y el microcosmos, es a la vez mundo y hombre. Es un símbolo de realización espiritual, el templo en la masonería lleva de occidente hacia Oriente, es decir hacia la luz. La reconstrucción del templo es el camino para el conocimiento del templo celeste.
  • Vasija: También aparece en bóvedas egipcias como Etchegoyen y Salza. El glifo egipcio del corazón es una vasija. Cuando las vasijas están abiertas representan receptividad a las influencias celestes, pueden encerrar la esencia de la vida o la vida espiritual.


Para aquellos que quieran informarse más sobre símbolos masónicos en cementerios, y también varios trabajos de investigación sobre estos temas, en las fuentes adjuntos links para que puedan leerlos online.


Fuentes: “Simbología funeraria masónica”, Logia Alejandro Korn Nº488 “Glosario de símbolos masónicos”, Secretaría de Cultura de la ciudad de Buenos Aires “El Cementerio de La Plata y su contexto histórico”, María Carlota Sempé, Antonia Rizzo “La simbología masónica y 'los mensajes' de la bóvedas”, diario El Día, 18/5/2006 “La escuadra y el compás entre diagonales”, Martín E. Epeloa De la botánica al simbolismo funerario: Ornamentaciones vegetales en cementerios urbanos”, Vilma G. Rosato y Antonia Rizzo El cementerio de las diagonales - Secciones fundacionales del sector bóvedas”, Virginia Dubarbier y Susana Shimko El culto de Isis en la funebria platense”, María Carlota Sempé Iconografía funeraria masónica”, María Carlota Sempé y Emiliano Gómez Llanes La expresión funeraria del Art Noveau”, Lidia Mabel Viera, María Carlota Sempé La Plata: Ciudad y arquitectura, forma y simbolismo”, Tomás Oscar García, María Carlota Sempé Las figuras angélicas en la parafernalia funeraria de fines del siglo XIX y principios del siglo XX”, Antonia Rizzo, Mónica Elizabeth Fora Lo público y lo privado en el espacio funerario “, Carla Beatriz García y Tomás Oscar García Los estilos egipcíacos y su expresión funeraria”, María Carlota Sempé, Antonia Rizzo y Virginia Dubarbier Los monumentos del Cementerio Israelita de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Un análisis desde la semiótica indicial”, Luis Noel Dulout “Patrimonio cultural en cementerios y rituales de la muerte (parte 1) (parte 2)”, Secretaría de Cultura de la ciudad de Buenos Aires Presencia masónica en el patrimonio cultural argentino”, Secretaría de Cultura de la ciudad de Buenos Aires



Otras entradas de interés:
* ¿Qué es la masonería?
* Los símbolos masónicos que desaparecieron de la Legislatura
* El ojo de la providencia
* Un nuevo símbolo: El pelícano
* Otro símbolo oculto: El árbol de la vida
* El símbolo oculto en el plano de la ciudad