16 de mayo de 2012

Indice del blog Misterios de la ciudad de La Plata


En el día de hoy el blog cumple 2 años, y como ya finalizaron las publicaciones armé esta lista con todas las historias que publiqué, numeradas por fecha de aparición. Les recomiendo tomarse su tiempo para leerlas... seguro que en cada una van a descubrir algo sobre la ciudad que desconocían.



6 de mayo de 2012

Un conjuro contra la bruja tolosana


Hace casi dos años, cuando empecé este blog, publiqué acerca del inicio de los misterios en torno a la ciudad de La Plata justamente el día de la fundación. Se dice que a poco de haber sido colocada la piedra fundacional de La Plata en el centro de la Plaza Moreno, un grupo de gente fue a saquearla y, liderados por la bruja tolosana, se lanzó un maleficio conocido como “la maldición de los gobernadores”, que pretendía que ningún gobernador de la provincia de Buenos Aires llegara a ser presidente de la nación.

Casi 117 años después de que esa maldición fuera lanzada, en Argentina había elecciones presidenciales y uno de los candidatos era el entonces gobernador de Buenos Aires, Eduardo Duhalde. Sabiendo de esta maldición, el brujo Manuel Salazar decidió realizar una “contra maldición” para anular lo realizado por la bruja tolosana en noviembre de 1882.

Se eligió como fecha para realizar esto la noche del 24 de junio de 1999, por ser la “noche de San Juan”. En una canchita de fútbol ubicada en 19 y 76, se había preparado una preparado una montaña de 4 metros de altura con maderas, palos y papeles para iniciar el ritual; también se repartían diarios viejos a las casi 200 personas que estaban allí bajo la consigna “acérquelo al fuego para que prenda y pida un deseo personal”.

Muchachos, está lloviendo y no hay una sola nube sobre La Plata, la magia está empezando” decía Salazar mientras comenzaba a llover en la fría noche de junio. Como la fogata no encendía se debió arrojarle kerosene.

A eso de las 12 de la noche, la fogata comenzó a arder bajo la atenta mirada de Salazar. Una vez que las maderas fueron reducidas a cenizas, las mismas fueron esparcidas en una franja de 12 metros por 2 en donde caminaron y bailaron descalzas diez personas elegidas por el psíquico “para limpiar sus espíritus”.

Muchachos, esto es nuestro, es algo espiritual, es la noche de San Juan, que acá celebramos todos los años. Hay sidosos, enfermos, borrachos, drogadictos, todos caminarán por las brasas buscando a través de la Fe su curación. La política es otra cosa, eso será después, en la Plaza”. Fue así como a eso de la 1:30 de la mañana, Salazar y sus seguidores juntaron las brasas, algunas botellas de vino y champagne, y se dirigieron hacia Plaza Moreno.


Casi a las 2 de la mañana, Manuel Salazar llegó a Plaza Moreno en donde entre sus seguidores, los periodistas y curiosos reunieron casi a 500 personas. El brujo depositó cenizas en 13 y 50, cerca de la estatua del Arquero Divino en 14 y 54, y cerca de la piedra fundamental. Luego se dirigió hacia el centro de la plaza y extendió allí una bandera bonaerense con un lienzo negro encima, que simbolizaba a San Juan. Luego de colocar unas 20 botellas de champagne, vino y sidra, Salazar miró hacia la Catedral y dijo “Sr. Duhalde sea usted bienvenido a la presidencia de la Nación, sea usted muy bienvenido”.

Tras pronunciar estas “palabras mágicas”, el brujo besó las banderas, se hizo la señal de la cruz y comenzó a girar alrededor de la piedra fundamental junto con sus seguidores, en sentido de las agujas del reloj, mientras era derramado allí el contenido de las botellas que habían llevado. “Las brujas empezaron a llorar” fueron las palabras con las que Salazar cerró su conjuro contra la maldición de la bruja tolosana.


Fotos:
1. Manuel Salazar de espaldas a la catedral, un tiempo antes del “exorcismo”.
2. y 3. La gente se acerca a encender sus diarios en la fogata de 19 y 76.
3. y 4. Colaboradores de Salazar caminando sobre las cenizas.
5. Salazar extendiendo una bandera sobre la piedra fundamental, rodeado de botellas de champagne, vino y sidra.

Fuentes:
“Ritual en plaza Moreno para romper un maleficio histórico”, diario El Día, 17/6/1999
“Contra La maldición”, diario Hoy, 23/6/1999
“Una brujería para ayudar a Duhalde”, diario La Nación, 23/6/1999
“Hasta Menem suma energía para exorcizar a Duhalde”, diario El Día, 24/6/1999
“Fuego y vino contra el hechizo”, diario La Nación, 25/6/1999
“El exorcismo de la plaza fue un completo mamarracho”, diario El Día, 25/6/1999
“Se realizó el conjuro contra la maldición de los gobernadores”, diario Hoy, 25/6/1999
“Exorcismo nocturno para liberar a Duhalde de un viejo maleficio”, diario Página 12, 25/6/1999
“Ritual místico en La Plata por las tradiciones de la noche de San Juan”, diario El Día, 25/6/1999

29 de abril de 2012

¿Nazis en el museo?


Tal vez una de las historias más escalofriantes que guarda el Museo de Ciencias Naturales de La Plata es la de los aborígenes capturados durante la Conquista del Desierto, que fueron tomados prisioneros y luego llevados a este edificio del bosque platense para pasar allí sus últimos días. Tras su muerte, los esqueletos de los fallecidos fueron puestos en exposición o guardados en cajones, en donde permanecieron durante décadas hasta que en la década de 1990 estos restos comenzaron a ser identificados y devueltos a sus tierras, en parte gracias al trabajo del grupo GUIAS (Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social).

Los trabajos realizados por este grupo se mencionaron en diversos medios de comunicación, e incluso realizaron un libro titulado “Antropología del genocidio”. En el anexo de dicha obra, al igual que en una nota publicada en abril de 2008 en la revista La Pulseada, se menciona otro hecho extraño ocurrido en el museo: La aparición de cruces esvásticas en los sótanos donde se guardaban estos restos humanos.

Este símbolo relacionado al nazismo apareció como unas marcas recientes en la mesa de la biblioteca, inscripciones con pintura en aerosol en varias cajas y también cruces en viejas latas de combustible.

Estos cajones estaban llenos de restos humanos; en ese contexto es más violento todavía”, recuerda Patricio Harrison: “No es que estaban en un rincón: estaban en utilidad. Cuando investigadores solicitaban los restos de pueblos originarios, los buscaban ahí. Lo primero que veías eran cajones con svásticas, llenos de cráneos. Es una imagen muy fuerte, sobre todo por la historia que tiene el Museo y el origen de estas colecciones de restos humanos”. “Más allá de que no pudimos detectar fehacientemente su origen y su fecha de ingreso al Museo, eran conocidos en la mitología del Museo de La Plata como los cajones nazis. Todos los investigadores se referían así”, cuenta Fernando Pepe, otro integrante de GUIAS.

Se pudo comprobar que las esvásticas de las latas de combustible no pertenecían al nazismo (ideología que se hace famosa en la década de 1930), sino que eran el logo de la compañía Anglo Mexican Petroleum Products, que distribuyó estos envases entre las décadas de 1920 y 1930.

Otro de los indicios de las conexiones con el nazismo citados por la revista La Pulseada es la vinculación con Alemania de quien fue director de la sección Antropología: Robert Lehmann-Nitsche, y la designación del austriaco Oswald Menghin como profesor en el año 1957, quien había sido Ministro de Educación de su país durante la anexión a la Alemania nazi.

El antropólogo argentino Julián Cáceres Freyre, que afirma que el antropólogo alemán fue presionado para que colaborara con los servicios de inteligencia de su país. “Comentan que trabajó los últimos ocho años de su vida a los servicios de las SS, y que murió allá en Alemania...”.

Luego de esta nota publicada en la revista La Pulseada, la arqueóloga Ana Igareta, quien está a cargo del depósito 25 del Departamento de Arqueología del Museo de Ciencias Naturales, hizo sus declaraciones al respecto: “Los que trabajamos hace años tratando de mantener los depósitos estamos indignados. No sólo por la impune manipulación de la información sino también por la incapacidad de diferenciar una esvástica hitleriana, o sea una esvástica sinistrógira, de un símbolo milenario de buena suerte, una esvástica dextrógira, utilizada en la India, Tíbet, Nepal y otras partes de Asia”. “El museo nunca tuvo presupuesto para tener cajones propios y siempre se usó lo que se tenía a mano”, acota Igareta. Cajas de bananas o de azúcar que contienen piezas arqueológicas lo confirman. “Estas no son esvásticas nazis. Los cajones eran de una empresa mexicana que se fusionó con otra de venta de petróleo de origen persa”.

En cuanto a los cajones que tienen una esvástica pintada con aerosol, Rodolfo Raffino, jefe del Departamento de Arqueología dice: “Son de hace menos de 30 años porque recién hace tres décadas que se usan estos aerosoles”. “No vamos a destruir esos cajones. Vamos a investigar cómo aparecieron acá”.



Fotos:
1. Museo de La Plata.
2. Las “cajas nazis” encontradas en el museo, con la cruz esvástica, logo de la empresa Energina.
3. Robert Lehmann-Nitsche y Oswald Menghin.
4. Rodolfo Raffino, jefe del Departamento de Arqueología, junto a las “cajas nazis”

Fuentes:
“Mitos y verdades sobre la presencia de nazis en la institución platense”, revista La Pulseada, abril de 2008
“El misterio de las cruces esvásticas”, Crítica Digital, 4/5/2008
“Antropología del genocidio. Identificación y restitución: 'Colecciones' de restos humanos en el Museo de La Plata”, Grupo GUIAS

22 de abril de 2012

La viuda negra

Los que la vieron caminando por el barrio de La Loma, cuentan que apareció por la zona de repente y de la nada. En Tolosa, los vecinos testimonian haberla visto en varias calles a la vez, y todas al mismo tiempo. La descripción es casi la misma: una mujer alta, delgada y enteramente vestida de negro; de los pies a la cabeza. Algunos dicen que lleva un sombrero con ala y un tul cubriéndole el rostro. La llaman la viuda, y es todo un misterio.

La primera historia de la viuda la refirió un taxista. Dijo que lo sucedido fue tan real que, durante años -hasta que pintaron la pared- si alguien buscaba pruebas, lo único que tenía que hacer era mirar un dibujo estampado en cierto muro del cementerio.

Todo empezó en una tarde de lluvia, casi de nochecita. El taxista venía trabajando desde la madrugada. Había resuelto hacer un último viaje y luego regresar a su casa. Fue en ese momento, cuando todavía circulaba por las calles del centro, que lo detuvo una mujer. Vestía de una forma llamativa: sombrero negro, abrigo negro, zapatos negros, guantes negros. Hasta entonces, el taxista nunca había escuchado hablar de la viuda, por eso frenó el auto y la levantó. La mujer se acomodó en el asiento trasero y, con voz grave y seca, dijo: “Al cementerio”. El taxista cayó en la cuenta de que, a esa hora, el cementerio estaba cerrado. A la pasajera pareció no preocuparle ese asunto; le indicó al conductor que no se detuviera en la entrada principal y que siguiera por un callejón paralelo, rodeando el largo paredón. La mujer pagó el viaje y descendió frente a la puerta. Pero no intentó cruzarla, pasó de largo y continuó caminando hacia el fondo de la calle, pegada a la pared. El taxista la miró intrigado por el espejo retrovisor, mientras la silueta empezaba a perderse en las sombras. De pronto, la vio detenerse frente al paredón y después, como si su cuerpo pudiera disolverse, la mujer atravesó la pared en dirección al cementerio. Un segundo después, la calle estaba vacía. Espantado, el hombre dudó entre haber presenciado algo siniestro, o haber sufrido una ilusión óptica.

No aguantó quedarse con la intriga. Dio marcha atrás y en el paredón, justo en el sitio ese, se encontró con un manchón inquietante, como recién estampado. Era la imagen en tamaño natural de la mujer de negro. Hasta el ramo de flores se veía.

Otra vez la vieron en Berisso, pero no fue una sola sino que fueron dos las mujeres vestidas de negro. Caminaban muy juntas, porque se desplazaban leyendo el mismo libro. Tan concentradas iban en la lectura que ni siquiera miraban dónde apoyaban los pies. Ni falta que les hacía porque -y eso sí que parecerá bien extraño, pero fueron varios los vecinos que las vieron- las dos levitaban a unos diez centímetros del suelo.

Algunos dicen que cuando la viuda aparece es que está anunciando alguna desgracia. Otros, por el contrario, aseguran que ver a la viuda les trajo suerte.



Fuente:
"La viuda negra", revista Tiempos, 28/11/2004

14 de abril de 2012

El sacerdote blanco


No encontré mucha información sobre este mito aunque lo he escuchado varias veces entre los platenses, aunque es a veces opacado por los otros mitos que se cuentan en Plaza Moreno. En este caso dejo el relato de la escritora Graciela Falbo publicado en la revista Tiempos el 28 de noviembre de 2004:


"Un antiguo mito platense asegura que, si cruzás a la medianoche por el centro de la Plaza Moreno y justo en ese momento el reloj de la Catedral toca sus campanadas, se te va a aparecer un sacerdote vestido todo de blanco, que se te acercará muy lentamente. Aunque es sólo una leyenda urbana, nosotros, de noche, elegimos caminar un poco de más y atravesar la plaza por la vereda de enfrente."