26 de diciembre de 2010

Guardián de los grandes secretos

Hay un símbolo arquitectónico que abunda en los antiguos edificios de la ciudad de La Plata, pero pasa desapercibido para muchos de los que no prestan atención a estos detalles: Este símbolo es el león.

Por su color y la distribución radial de su melena es un animal asociado al sol. En muchas culturas el león equivale al dragón como ahuyentador de malos espíritus y una imagen suya se colocaba protegiendo la entrada de templos o tumbas. El león era, además, el emblema del arte hermético y con este sentido es retomado por la masonería.

Sus múltiples significados, hacen que esté presente en edificios como la Casa de Gobierno, donde las cabezas de león al entrar en el Salón Dorado simbolizan al poder del gobierno provincial; lo mismo ocurre en el Palacio Municipal frente a Plaza Moreno.

Pero también existe la visión polémica de Gualberto Reynal, que afirma que las acroteras de leones en el Banco Hipotecario de 7 y 49 tienen “cierto grado de agresividad”. A la hora de buscarles un significado, dice haber consultado el libro Historia Mundial de las Sociedades Secretas, en donde se afirma que la imagen de un león con un aro en la boca corresponde a “el guardián que custodia celosamente los grandes secretos”; esta definición lo pone en la duda de qué secretos esconderá ese edificio por el hecho de tener acroteras de leones. También en una entrevista a Reynal que fue publicada por el diario El Día, se menciona que para “el cristiano este animal es un mal signo, porque en la época del Imperio Romano, los miembros de esta comunidad religiosa servían como comida de los felinos”.


Fotos:
1. Acrótera de león con un aro en la boca, en el Banco Hipotecario (7 y 49).
2. Otro león con un aro en la boca, pero esta vez a los lados de la torre del Palacio Municipal (12 entre 51 y 53).
3. León en el Colegio Redemptoris Missio (16 entre 51 y 53).
4. León en calle 47 entre 4 y 5. Reynal califica a uno idéntico a este como una "gárgola monstruosa".
5. León que estaba en la casa de Dardo Rocha en Buenos Aires. Ahora se encuentra en el Museo Dardo Rocha (50 entre 13 y 14).
6. León en la cúpula de un edificio en diagonal 80 y 49.
7. León en el Palacio Campodónico, en la esquina de diagonal 79 y 56.
8. León en una casa en 11 entre 53 y 54.
9. León en una casa frente al Hospital Rossi, en 37 entre 116 y 117.
10. Acrótera con un león en el frente del Colegio Nacional (1 y 49)
11. Uno de los leones del edificio de física de la UNLP.
12. León en el edificio de la Facultad de Agronomía (60 y 119).
13. León adornando una puerta en 5 entre 49 y 50.
14. Uno de los leones en el ingreso a la Facultad de Ciencias Veterinarias (60 y 118).
15. León en un monumento en los jardines de la Catedral (14 y 53).
16. León en el edificio de la esquina de 8 y diagonal 73.
17. León en una casa de 65 entre 3 y 4.
18. León en el exterior de la Casa de Gobierno (6 entre 51 y 53).
19. León en unos jarros en los jardines del Palacio Municipal (11 entre 51 y 53).
20. León en la esquina de 15 y 54. Reynal menciona esta figura en su libro, como un "rostro diabólico".
21. León en el frente del Colegio Normal Nº1 (51 entre 14 y 15).
22. León en una casa de 41 entre 5 y 6.
23. León en la esquina de 55 y diagonal 74.
24. León en una casa de 57 entre 15 y 16.
25. León en el ingreso al Salón Dorado de la Casa de Gobierno (6 entre 51 y 53).
26. Uno de los leones del edificio de 7 y 47.
27. León en un edificio de 7 entre 57 y 58.
28. León en una casa de 5 entre 51 y 53.
29. León en una fuente del Zoológico.
30. León en un edificio de 11 entre 54 y 55.
31. León en un edificio de 11 entre 53 y 54.

Fuentes:
"La historia oculta de la ciudad de La Plata", Gualberto Reynal
"Creer o no creer, un dilema de los platenses", Diario El Día, 8/7/1997
"Casa de Gobierno, Provincia de Buenos Aires", Carlos Antonio Jorge Salvucci
"Presencia masónica en el patrimonio cultural argentino", Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
"Glosario de la masonería", Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

20 de diciembre de 2010

El Mariscal que vivió en Berisso

Walter, conocido como “el ruso” era un hombre enigmático. Trabajaba como mecánico reparando máquinas en el frigorífico Swift de Berisso durante una jornada que se extendía de las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche, pero nadie sabía quién era en verdad ese hombre misterioso. De ahí surgió un mito en el que muchos aseguraran que se trataba del Mariscal Tito que había huido de los yugoslavos que lo perseguían por ser comunista, quien más tarde regresaría a su tierra para ser el Jefe de Estado de Yugoslavia.

El Mariscal Tito (cuyo verdadero nombre era “Josip Broz”) nació en el Imperio Austrohúngaro en 1892. Luchó en la Primera Guerra Mundial, fue tomado prisionero y llevado a Rusia. Luego de lograr escapar, participa de la Guerra Civil Rusa y vuelve a Yugoslavia, en donde se involucra con el Partido Comunista Yugoslavo, razón por la cual fue apresado por la policía en abril de 1928, ya que el Partido Comunista estaba prohibido. Luego de un juicio en que se lo sentenció a 5 años de prisión, fue llevado a la cárcel de Lepoglava. Gracias a sus habilidades se le permitió salir bajo custodia a reparar sistemas eléctricos en las casas del pueblo; así fue como al estar trabajando en un bar logró junto a varios amigos emborrachar al guardia de turno y escapar hacia la frontera. Se dice que con pasaportes falsos pudo embarcarse en el barco Princesa María, que zarpó de la ciudad de Génova con destino al puerto de Buenos Aires. Tras un mes de viaje desembarcó en Argentina y luego llegó a Berisso el 20 de octubre de 1930.

Tras conseguir
trabajo en el frigorífico, se instaló en la pensión “El Turco”, sobre la calle Nueva York. Siempre iba a comer al restaurante “El Águila”, y se juntaba en el bar Rawson a charlar con Vania Kalinoff, un hombre ruso que había participado en los inicios de la revolución comunista rusa.

Se cuenta que pese a estar rodeado de fanáticos de Gimnasia, se hizo simpatizante de Estudiantes ya que el escudo y la camiseta del club platense eran muy similares a las de su querido Crvena Zvezda de Belgrado. Incluso algunos de sus compatriotas que aun viven en Berisso, relatan que durante la gira mundial de Estudiantes en 1968, el Mariscal Tito recibió personalmente a todo al equipo en la capital yugoslava.

La supuesta infiltración
de Tito en el frigorífico, habría sido para expandir entre los obreros la ideología marxista. Al considerarlo como un “elemento peligroso” por tratar de organizar a los obreros para exigir un salario justo y mejores condiciones laborales, fue despedido. Más tarde sería encarcelado tras aplicarse la Ley de Residencia, la cual indica que se podía expulsar del país a “todo extranjero cuya conducta comprometiera la seguridad nacional o perturbara el orden público”. Finalmente se lo deportó de regreso a Yugoslavia en 1931, donde se convertiría en el conductor del Partido Comunista.

Hubo varias investigaciones para ver si este mito era cierto, pero nunca pudo encontrarse información
que sirviera para aclarar esta historia. La historiadora Lobato no encontró a nadie con ese apellido entre las fichas del frigorífico Swift, aunque pudo haber usado una identidad falsa. También Guadalupe Rivero comenta que “Existen registrados dos Josip Broz que ingresaron a la Argentina. La paradoja es que en las aldeas europeas todos tienen el mismo apellido, por lo cual cualquiera podría llamarse igual que Tito. Además, teniendo en cuenta la inmensa cantidad de identidades del Mariscal (ocho por lo menos) sería muy extraño que hubiera entrado al país con su nombre real. Y la documentación que debería estar en la Dirección Nacional de Migraciones no se encuentra”.

Hasta entonces el mito del Mariscal Tito viviendo en Berisso continuará contándose entre los pobladores de la zona, muchos de los cuales son inmigrantes que aseguran haberlo conocido. Incluso en lo que era el Bar Sportsman, el artista Cristian del Vito pintó un mural en el que se ve detrás de todo a Tito sentado en el bar.



Fotos:
1. Foto del Mariscal Tito.
2. Frigorífico Swift de Berisso.
3. Camiseta del Crvena Zvezda y de Estudiantes de La Plata.
4. Mariscal Tito junto al presidente de los Estados Unidos, John Kennedy
5. Mural en el Bar Sportsman, donde se lo ve a Tito sentado al fondo.

Fuentes:
“El Mariscal Tito y sus andanzas por Berisso”, Diario El Día, 25/4/1999
“Cuando el Mariscal Tito vivió en Berisso”, Diario Hoy, 14/3/2004
“El Mariscal Tito en Berisso”, Diario Hoy, 20/2/2010
“Josip Broz Tito: un enigma argentino”, Guadalupe Rivero

17 de diciembre de 2010

El tranvía fúnebre

Carruaje usado para el servicio
de tranvía fúnebre, tirado por caballos
La Plata es reconocida haber tenido el primer tranvía eléctrico del país, que por apenas unos meses no fue también el primero de América del Sur. Pero otra de las particularidades que tuvo el tranvía de la ciudad es que antes de esto, se ofreció para funcionar como carroza fúnebre.

Los pioneros en este servicio fueron los de la Compañía de Tramways de La Plata, quienes inauguraron el 13 de junio de 1900 un recorrido que iba sobre rieles por diagonal 74 en dirección al cementerio. El coche usado era un carruaje marrón tirado por dos caballos, y fue utilizado durante unos 20 años por las familias más adineradas de la ciudad.

Este es un anuncio publicado en un diario del año 1902:

Compañía de Tramways, La Plata y Ensenada. Servicio fúnebre de primera y segunda categoría con precios más baratos que cualquiera otra empresa. Tiene en depósito cajones de todas clases y tamaños; velorio y un gran surtido en coronas todo a precios muy módicos. Se hace un servicio con carro fúnebre y coche para 22 personas, incluyendo impuesto municipal. Por solo 15 pesos moneda nacional.

Fotos:
1. Carruaje usado para el servicio de tranvía fúnebre, tirado por caballos.

Fuentes:
"La Plata que no fue", Revista Tiempos, 7/3/2010
"Los últimos adelantos de la ciudad", Diario Hoy, 3/6/1999

"Los últimos adelantos", Diario Hoy, 17/9/1999

13 de diciembre de 2010

Desapariciones en el trazado platense

Trazado original de la
ciudad de La Plata (1882)
No fue una tarea sencilla llevar el trazado de la ciudad desde los planos en donde fue ideado hasta el terreno sobre el cual fue construida La Plata. Hubo algunas cosas que no salieron como lo había pensado el ingeniero Benoit, y aquí mencionaré un par de ellas:
Trazado actual de la ciudad
de La Plata, donde se ven
las diagonales desaparecidas

y también la mayor parte del
Parque Belgrano
Muchos habrán notado al observar el mapa de la ciudad, que varias plazas tienen la misma forma y tamaño; por ejemplo: Plaza Italia con Plaza Rocha, Plaza Azucena y Plaza Yrigoyen; o también Plaza Alsina con Plaza Matheu. Pero hay una plaza que desapareció en su mayor parte, y esa es la Plaza Belgrano.
Originalmente no iba a ser una plaza sino un parque del mismo tamaño que el Parque Saavedra, pero 6 de sus 8 manzanas fueron loteadas y vendidas. Gualberto Reynal relaciona este hecho con una “guerra” entre La Plata y el pueblo de Tolosa, pero la realidad es que ese parque fue fraccionado y vendido al no poder expropiarse esos terrenos, sobre los cuales avanzó la urbanización, rompiendo con la simetría del trazado.

Otro de los cambios que sufrió el cuadrado platense se ve en los parques Alberti y Castelli (ubicados respectivamente en la intersección de 38 y 25, y 66 y 25). Por lo que puede observarse en el plano fundacional de la ciudad, cada uno de estos parques iba a estar rodeados de 8 diagonales cada uno, que les darían una forma de estrella. A través de un diseño urbano aprobado en marzo de 1884, se hizo que las diagonales 85 a 92 y 97 a 104 desaparecieran y estos dos parques quedaran actualmente cuadrados.


Otros hechos irían sucediendo a través de los años, como la privatización del Paseo del Bosque que de casi 300 ha públicas en 1882, actualmente conserva unas 70 ha tras la ocupación por parte del Hipódromo, UNLP, dependencias de policía y bomberos, clubes de fútbol, casas particulares, etc. También fueron quitadas ramblas arboladas en avenidas y diagonales que Benoit había proyectado con una doble hilera de árboles, y varias plazas fueron partidas como sucedió con Plaza Italia, Plaza Belgrano, Plaza Iraola, Plaza Alsina, Plaza Azcuénaga, Plaza Olazábal, etc.


Fotos:
1. Trazado original de la ciudad de La Plata
2. Trazado actual de la ciudad de La Plata, donde se ven las diagonales desaparecidas y también la mayor parte del Parque Belgrano.

Fuentes:
“La historia oculta de la ciudad de La Plata”, Gualberto Reynal
“Lo público y lo privado en el espacio funerario”, C. B. García y T. O. García


Otras entradas de interés:
* Benoit y el plano usado en París
* La ciudad de Julio Verne
* La verdadera historia del trazado platense
* La divina proporción
* La diagonal de la vida
* El temido número 13
* ¿Cómo determinar las calles mediante cálculos?
* Otro símbolo oculto: El árbol de la vida
* ¡666 por todas partes!
* ¿El Palacio Municipal está "de espaldas" a la Catedral?
* Las hermanas de La Plata (parte I)
* Las hermanas de La Plata (parte II)
* La "otra ciudad" diseñada por Benoit en La Plata

6 de diciembre de 2010

Un nuevo símbolo: El pelícano

En esta entrada del blog retomo el tema de los símbolos asociados a la masonería que se encuentran en algunos edificios de la ciudad, en este caso es el pelícano.

Iglesia San José y foto del pelícano
que se encuentra en el altar
Una de estas aves está en el altar de la Iglesia San José en 6 y 64 (donde comenté anteriormente que se encuentra el símbolo del “ojo de la providencia”).

Este pájaro se representa hiriéndose a si mismo con el pico y alimentando a sus crías con sangre, ya que en el medioevo se creía que estos era así, tras lo cual se tomó el símbolo como la idea cristiana de eucaristía. Cristo, como el pelícano, abrió su costado para salvarnos alimentándonos con su sangre. Es por eso que el pelicano aparece en el arte cristiano, en tabernáculos, altares, columnas, etc.

Palacio Campodónico y
pelícano en el frontis del edificio
Pero ahora explicaré el significado masónico del ave. Para los Rosacruces y la Francmasonería en el grado XVIII del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el hecho de que se hiera a sí mismo para alimentar a sus crías es un emblema de la ley de sacrificio que se debe observar en la conducta para bien de la humanidad. Como explica Marco Arios: “Simboliza el amor y la caridad, de dar hasta la sangre, es una expresión que tiene que ver con el último estado del amor, esa devoción tan sublime que es dar hasta lo último de uno, pero por amor. Ese es un símbolo masónico, de un grado cristiano, el grado XVIII”.

El otro de los pelícanos lo pueden observar en el Palacio Campodónico, sobre diagonal 79 entre 55 y 56. Está ubicado en el frontis del edificio delante de una vieira, y a diferencia del que está en la Iglesia San José, no tiene a sus pichones. Posiblemente quienes hicieron este edificio (construido en 1892) y sus dueños pertenecían a la masonería, entre ellos Idalecio Coquel, Juana Zapettini y Lázaro Campodónico.



Fotos:
1. Iglesia San José y foto del pelícano que se encuentra en el altar.
2. Palacio Campodónico y pelícano en el frontis del edificio.

Fuentes:
“Iglesia con símbolos masónicos”, C.O.R.
“Pelícano en el Palacio Campodónico”, Quo Vidis La Plata
“Aves en la simbología cristiana”, Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María
“Palacio Campodónico”, Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Plata
“El deterioro de una histórica casona abandonada a su suerte”, Diario El Día, 18/4/2000



Otras entradas de interés:
* ¿Qué es la masonería?
* Simbología masónica en el cementerio de La Plata
* Los símbolos masónicos que desaparecieron de la Legislatura
* El ojo de la providencia
* El símbolo oculto en el plano de la ciudad

29 de noviembre de 2010

Las hermanas de La Plata

En una de las primeras entradas del blog conté cómo fue trazado el plano de la ciudad, estudiando los planos de las 64 ciudades más importantes del mundo que se detallan en el libro “Atlas Universal de Geografía del Mundo”, adquirido por Dardo Rocha. Y fue tan grande la repercusión que tuvo esta ciudad única, que existen en la Argentina dos ciudades “hermanas” de La Plata, cuyos planos se basaron en el de la capital ideada por el ingeniero Pedro Benoit.

La primera de ellas es la localidad de Mariano Benítez, un pueblo de casi 200 habitantes ubicado en el partido de Pergamino, al norte de la provincia de Buenos Aires. Fue fundado el 8 de septiembre de 1908 (26 años después que La Plata) frente a una de las estaciones del ferrocarril que comunicaba a Pergamino con Rosario. El autor del trazado es el ingeniero Reynaldo Standke, quien era un admirador de Benoit y también pertenecía a la masonería, ya que estaba enrolado en la logia Fraternidad Nº53 de la ciudad de Pergamino. Al igual que en La Plata, el trazado de este pueblo presenta una plaza central, hasta la cual llegan cuatro diagonales que en su camino forman manzanas con forma triangular y trapezoidal. Este pueblo llegó a tener 1200 habitantes hacia fines de la década de 1910, pero al cerrarse la estación del ferrocarril esta cantidad disminuyó enormemente.

La otra localidad inspirada en la ciudad de La Plata se llama “Nueva Plata” y está ubicada a unos 16km de la ciudad de Pehuajó, al oeste de la provincia de Buenos Aires. La conexión entre este pueblo y La Plata es una curiosa historia: Fue fundada el 1 de diciembre de 1888 (6 años después que La Plata) por Rafael Hernández, en honor a su hermano José Hernández (autor del Martín Fierro, y del nombre de la capital de la provincia de Buenos Aires), quien había muerto dos años antes. Este pueblo de 300 habitantes, al igual que Mariano Benítez tiene sus manzanas cruzadas por dos diagonales que cambian de nombre al pasar por la plaza central.


Fotos:
1. Vista satelital del pueblo Mariano Benítez.
2. Vista satelital del pueblo Nueva Plata.
3. Rafael Hernández (izquierda) y José Hernández (derecha).

Fuentes:
“La pequeña La Plata”, Revista Tiempos, 13/7/2008
“Mariano Benítez: como La Plata, pero en miniatura”, La Opinión, 18/7/2008
“La hermanita pobre de La Plata que agoniza en la inundación”, Diario El Día, 19/11/2000
“Una ciudad y un pueblo que reflejan el amor entre hermanos”, Diario Hoy, 12/9/2006
“Los hermanos sean unidos”, Diario Hoy



Otras entradas de interés:
* Benoit y el plano usado en París
* La ciudad de Julio Verne
* La verdadera historia del trazado platense
* La divina proporción
* La diagonal de la vida
* El temido número 13
* ¿Cómo determinar las calles mediante cálculos?
* Otro símbolo oculto: El árbol de la vida
* ¡666 por todas partes!
* ¿El Palacio Municipal está "de espaldas" a la Catedral?
* Desapariciones en el trazado platense
* La "otra ciudad" diseñada por Benoit en La Plata

25 de noviembre de 2010

El fantasma de Inacayal no era el único

Como conté en la última entrada del blog, en el Museo de Ciencias Naturales ocurrieron muchas cosas extrañas que se le adjudican al fantasma del cacique Inacayal, pero en un principio esto no era así.

Roque Díaz, el hombre que cuenta estas histor
ias, dice que al llegar al Museo cada vez que las puertas se cerraban solas o se oían ruidos extraños, se comentaba que era por Gabino: “Muchas veces, yo estaba en laboratorios con empleados de larga trayectoria en el museo, que además habían trabajado sus padres y abuelos, y escuchábamos que alguien golpeaba la puerta. Nos fijábamos y no había nadie. Entonces todos decían: “Pasá Gabino”. Y si se abrían las puertas y ventanas por el viento o no sé por qué extraña razón, más de uno comentaba: Hoy Gabino anda con todo”.

Roque pasó mucho
tiempo preguntándose quién era Gabino, y por ello inició una investigación que lo llevó a leer los diarios de viaje del Perito Moreno por la Patagonia. En esos textos se entera que en 1878 Moreno cayó prisionero del cacique Sayhueque y estuvo varios días prisionero de los mapuches, hasta que uno de los indígenas engaño a los otros y lo ayudó a escapar; su nombre era Gabino.

Como Gabino sabía
hablar castellano, se convirtió en colaborador de Moreno para establecer contacto con las diferentes tribus indígenas. También se cree que fue Gabino uno de los tantos aborígenes que vino a vivir en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata y pudo servirle a Moreno para traducirle lo que decían los aborígenes a los científicos que visitaban el museo, aunque esto no pudo ser comprobado. Gabino desapareció misteriosamente y no se sabe que pasó con su cuerpo, ya que nunca fue hallado. Algunos creen que Gabino nunca vivió en el museo, mientras otros sostienen que su esqueleto es uno de los tantos que se guardaron sin nombre en el subsuelo.

Fue por esto que
comenzó la leyenda del fantasma de Gabino en el museo, que más tarde también se confundiría con la del fantasma de Inacayal, sin saber si el fantasma era uno solo o no. Roque Díaz comenta: “La gente, de generación en generación, atribuye las cosas extrañas que suceden a Gabino. Creo que era una persona sigilosa. Que andaba sin hacer ruido. Por eso se dice que abre puertas y ventanas. Pero no creo que haya muerto acá como otros aborígenes de los que sí hay pruebas de que vivieron en este lugar”.

Sin embargo, el técn
ico Héctor Díaz cree que los sucesos extraños se deben a la arquitectura del edificio del bosque: “En estos edificios, sobre todo en la parte de abajo, hay como un microclima que hace que afuera no haya nada de viento, pero adentro sí hay como un movimiento de aire, que es la diferencia de temperatura. Casualmente, cuando se habla de fantasmas, se dice que se siente un aire por detrás de la nuca que provoca rubor. Y eso es lo que ocurre en el museo”.

Para sumarle más misterio a la historia de Gabino, el 24 de octubre de 2007 unos obreros que trabajaban en una vieja cisterna del museo hallaron un esqueleto sin identificar detrás de una pared, en un lugar completamente inaccesible. Algunos creen que podía ser una pieza de colección, posiblemente el cuerpo nunca hallado de Gabino, mientras que otros dicen que no se trata de una pieza de colección del museo ya que no tiene ningún número de catálogo.


Fotos:
1. Hall de entrada al Museo de Ciencias Naturales de La Plata. En el centro se ve el monumento al Perito Moreno.
2. Roque Díaz, el hombre que narra las historias del fantasma de Gabino e Inacayal.
3. Título del artículo publicado en el Diario Hoy, que relata el hallazgo de un esqueleto perdido en el museo.

Fuentes:
“La misteriosa historia de Gabino”, Diario Hoy, 5/1/2008
“Gabino, el fantasma del museo”, Revista Tiempos, 18/3/2007
“Encuentran esqueleto humano en una demolición en el museo”, Diario Hoy, 31/10/2007

20 de noviembre de 2010

Un fantasma en el museo

En la última entrada del blog conté la historia de los indígenas que fueron encerrados en el Museo de Ciencias Naturales y murieron allí a fines del siglo XIX, destacándose entre ellos la figura del cacique Inacayal.

Después de morir
por motivos desconocidos, el esqueleto del cacique fue descarnado y puesto en exhibición durante unos 50 años. A partir de ese momento comenzaron a ocurrir cosas extrañas en el museo, las cuales se le adjudican al alma en pena de Inacayal que sigue deambulando por el edificio donde pasó atrapado sus últimos días.

Se habla de un escozor en la espalda, cajones que se desordenan solos, e incluso que algunas noches se escucha al fantasma de Inacayal susurrando y renegando en su lengua. “Muchas veces nos pasa que estamos yendo de laboratorio en laboratorio con otros compañeros y escuchamos que alguien golpea la puerta. Nos vamos a fijar y nunca hay nadie”, afirma Roque Díaz, un hombre de 76 años que trabaja como auxiliar en el museo desde los 12. Roque también afirma que por estos ruidos extraños en las noches, cuando había menos iluminación muchos serenos no aguantaron y renunciaron.

Se dice que muchas veces, al transitar los pasillos del subsuelo (en donde pasaron sus noches los indígenas), se escuchan pasos persecutorios aunque no haya nadie más allí. Roque también cuenta una anécdota que se le atribuye al fantasma del cacique: “Una vez, cuando no había nadie en el edificio, vino gente de la Fundación Francisco Pascasio Moreno. Ya era tarde así que les abrí para que hicieran el relevamiento de unos cuadros. Después me fui a la entrada. Al cabo de unas horas apareció en la puerta un señor que venía a avisarme que esta gente lo había llamado porque se habían quedado encerrados en un laboratorio”. Lo que pasó esa noche fue que la puerta se cerró tan fuerte que trabó el picaporte, aunque nadie se explica cómo sucedió.


Fotos:
1. Foto del cacique Inacayal, quien permaneció prisionero y murió en el museo.
2. Inacayal sentado en el suelo del primer piso del museo, mientras es pintado por José Bouchet (foto tomada posiblemente en 1887). La foto inferior es cómo se ve esa sala actualmente.
3. Otra foto actual del lugar en donde fue fotografiado Inacayal.
4. Frente del Museo de Ciencias Naturales de La Plata. Hay quienes dicen que el cacique murió al ser empujado desde lo alto de esas escalinatas.

Fuentes:
“El fantasma del Museo”, Revista Crítica de la Argentina, 3/11/2008
“Fantasmas deontológicos en el Museo de La Plata”, Diario Clarín, 15/4/2009

12 de noviembre de 2010

Prisioneros en el Museo de La Plata

Vigílelo de cerca a Inacayal. Anda todo el día borracho y perdido… parece un fantasma”. Estas fueron las órdenes que le dio Francisco “Perito” Moreno (director del Museo de Ciencias Naturales de La Plata) a uno de sus ayudantes en 1888. Inacayal era uno de los aborígenes patagónicos capturados en la Conquista del Desierto, que habían sido enviados a vivir en los subsuelos del museo platense, y las palabras de Moreno parecían estar prediciendo su futuro...

Modesto Inacayal nació en 1833 en el seno de la tribu tehuelche de los “Gününa Kene”, quienes habitaron durante el siglo XIX, entre el norte de la provincia de Chubut y las orillas del río Limay. Era un cacique de segundo orden, subordinado a Sayhueque (el “Señor del País de las Manzanas”). Tenía dos mujeres y estaba al mando de unos 900 hombres. El explorador chileno Guillermo Cox lo describe de esta forma: “Inacayal me agradó al momento, tiene el ademán franco y abierto, la cara inteligente y sabe algo de castellano; de cuerpo rechoncho pero bien proporcionado”. No sabía escribir pero podía hablar un poco de español y siempre recibía pacíficamente a exploradores que llegaban a la zona, a quienes agasajaba con manzanas y les daba a sus mejores animales para la cena.
En 1879 conoció y ayudó al joven Perito Moreno, quien estaba en medio de una expedición por el lago Nahuel Huapi. Al explorador le sorprendió la amabilidad de los aborígenes con el hombre blanco, y relata en sus crónicas que “el cacique enarbola el pabellón nacional frente a su toldo y cómo Ultrac, su primogénito, y otros aborígenes, llevaban la bandera argentina en sus lanzas”.

Ya por esos años había comenzado la “Conquista del Desierto”, y hacia 1881 el general Julio A. Roca emprendió una campaña militar contra los aborígenes al sur del río Negro. Inacayal resiste junto a otros caciques, pero cuando se disponía a negociar una tregua con los argentinos, sus tolderías son atacadas y es tomado prisionero el 18 de octubre de 1884 junto a su familia y los demás de su tribu, en Junín de los Andes.

Los militares tomaron sus caballos y reparti
eron a sus hijos entre las familias de los generales, para usarlos como sirvientes. Es llevado junto a otros dos caciques (Foyel y Sayhueke) hasta una base militar en la isla Martín García en donde permaneció un año y medio talando árboles y picando adoquines, obligado a vestir la ropa que descartaban los soldados y a comer las sobras de la milicia. Siguió resistiéndose a ser prisionero del hombre blanco, y eso queda registrado en sus palabras: “Yo soy un jefe, hijo de esta patria. Los blancos mataron a mis hermanos, robaron mis caballos, me quitaron la tierra que me vio nacer. Me tomaron prisionero”.
Sayhueque y Foyel fueron liberados y pudieron regresar a su tierra a cambio de reivindicarse como argentinos. Inacayal se negó a resignar su identidad, por lo que permaneció en cautiverio.

El Perito Moreno
lo “rescató” en octubre de 1886 a modo de agradecimiento por la ayuda que le había brindado el cacique durante su expedición por la Patagonia, y entonces Inacayal fue trasladado junto a otros aborígenes (entre los que estaban su mujer y una de sus hijas) hasta el Museo de Ciencias Naturales de La Plata, en el cual permanecería el resto de sus días.

En total había 12 aborígenes viviendo en el museo del bosque, como si fueran parte de la colección viviente de Moreno. Durante el día se les permitía transitar los pasillos del edificio del bosque platense, que todavía estaba en construcción. Pero ya de noche eran encerrados con candado en una habitación del subsuelo. Se les deba de comer una olla de sopa para todos, y al no poder salir tenían que hacer sus necesidades en un rincón. Las mujeres se ocupaban de la limpieza del museo, el lavado de las ropas del personal y la confección de telares para la venta; los hombres tenían tareas como cavar pozos, limpiar los desagües cloacales y trabajar en la construcción del edificio que recién finalizó en 1889.
Como parte de la “colección” del museo, los aborígenes eran examinados desnudos por científicos que concurrían a verlos. También se los fotografiaba o se los obligaba a quedarse quietos durante horas frente a un pintor que los retrataba.

El 21 de septiembre de 1887 muere a los 30 años Ma
rgarita, la hija del cacique Foyel. Unas semanas después (el 2 de octubre) muere la mujer de Inacayal, y a los ocho días también fallece Tafá, la mayor del grupo. Esta seguidilla de muertes le trajo mala fama al Perito Moreno. El diario Eco de Córdoba lo acusó de “caballero de la noche”, mientras que L’Operario Italiano de Buenos Aires cuestionó que no respetara las disposiciones municipales para el tratamiento de los difuntos. En el año 2006 se realizaron nuevas investigaciones, tras lo cual Fernando Pepe cree que pudieron haber sido envenenados, luego de analizar las mascarillas mortuorias que conserva el museo: “son impresionantes; tienen rasgos de sufrimiento y dolor, los dientes apretados”.
El antropólogo Herman Ten Kate describió a Inacayal en la Revista del Museo (publicada en 1904): “Era reservado, desconfiado, orgulloso y rencoroso. Comunicativo solamente cuando estaba ebrio. Dormía casi todo el día, discutía fácilmente, muy apático y sin ninguna preocupación por su persona”. Luego de las muertes de los aborígenes, Inacayal estaba triste y casi no dormía. Pasaba horas mirando los restos de su mujer que habían sido puestos en exposición en una vitrina del museo, junto a otros esqueletos. Para la primavera de 1888, el cacique tehuelche podía estar horas y horas mirando a la nada. Caminaba encorvado, arrastrando los pies; también hablaba solo, y se le caían los pantalones de tan delgado que estaba.

Murió el 24 de septiembre de 1888, por razones no del todo claras; sin embargo, se elaboraron las siguientes teorías acerca de su deceso:

  • Se suicidó por el tormento que le ocasionaba estar lejos de su tierra y prisionero en el museo en donde tenía que ver expuestos en las vitrinas los restos de sus seres queridos.
  • Lo empujaron por las escaleras de acceso al museo cuando se desnudó en público en uno de sus rituales. Esto lo fundamenta el antropólogo Ten Kate, quien observó que el esqueleto tenía los huesos de la nariz quebrados por alguna caída o golpe, y además le faltaban varios dientes.
  • Por último la teoría más mencionada, la cual dice que Inacayal al saber que iba a morir, realizó un ritual tras el cual se desvaneció. Así lo dejó asentado el naturalista italiano Clemente Onelli, secretario de Moreno: “Ya casi no se movía de su silla de anciano. Y un día cuando el sol poniente teñía de púrpura el majestuoso propileo de aquel edificio engarzado entre los sombríos eucaliptos… sostenido por dos indios, apareció Inacayal allá arriba, en la escalera monumental: se arrancó la ropa, la del invasor de su patria, hizo un ademán al sol, otro larguísimo al sur: habló palabras desconocidas y en el crepúsculo, la sombra agobiada de ese viejo Señor de la tierra se desvaneció como la rápida evocación de un mundo”.
El esqueleto del cacique fue descarnado y se lo preparó para exponerlo en el museo en donde había vivido sus últimos años. Así permaneció a la vista del público durante más de 50 años, hasta la década de 1940.
Tras muchos años de reclamos de los grupos de aborígenes desde la década de 1980, los restos del cacique Modesto Inacayal fueron restituidos a la ciudad de Tecka, Chubut, el 19 de abril de 1994 (Día del indio americano). Allí se le erigió un mausoleo con la entrada mirando hacia lo que fueron sus montañas. Tuvo que esperar más de 100 años para poder volver a sus tierras y tener un entierro como manda la tradición tehuelche, donde los difuntos son enterrados como si estuvieran en el seno materno, rodeados de armas, alimento y diferentes objetos que pudieran necesitar al renacer en otra parte.

El caso de Inacayal sirvió para que los museos continuaran devolviendo los restos de aborígenes a sus comunidades, como lo dice la ley Nº25.517 (sancionada en 2001): “los restos mortales de aborígenes, cualquiera fuera su característica étnica, que formen parte de museos y/o colecciones públicas o privadas, deberán ser puestos a disposición de los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que lo reclamen”.
Pero la historia todavía no termina. En julio de 2006, unos estudiantes de antropología que estaban examinando los restos aborígenes del museo para identificarlos y devolverlos a sus tierras, encuentran parte del cuero cabelludo, cerebro, una oreja y presumiblemente el corazón disecado de Inacayal. Estos restos también se pusieron a disposición para ser regresados a Chubut, donde el gran cacique espera descansar en paz tras su final en el Museo de La Plata.


Y no se olviden de leer sobre los extraños sucesos en el museo que ocurrieron un tiempo después. Ya subí esa historia acá.


Fotos:
1. Sayhueque (izquierda) e Inacayal (derecha)
2. Busto de Perito Moreno en el Museo de La Plata.
3. General Roca, general Villegas, coronel Teodoro García y coronel Vintter durante la Conquista del Desierto (1879)
4. Museo de Ciencias Naturales de La Plata, donde permanecieron prisioneros los indígenas.
5. Algunas de las mujeres aborígenes que vivían en el Museo. De izquierda a derecha: Esposa de Inacayal, esposa de Foyel, esposa de Ariancu, Margarita, Tafá.
6. También había niños viviendo en el edificio del bosque. De izquierda a derecha: Niña tehuelche, hija de Inacayal, Sakak, hija de Inacayal, hija de Inacayal, hija de Inacayal, hija de Sayhueque, Trakel.
7. Foto de Inacayal durante sus días en el Museo de La Plata.
8. Sala de Antropología del museo, año 1891. Allí había en exposición decenas de esqueletos de aborígenes “recolectados” de cementerios indígenas, y otros de quienes murieron en la Conquista del Desierto.
9. Mausoleo de Inacayal en Tecka. Sus restos descansan allí desde 1994.
10. Algunas de las momias aborígenes que estuvieron (o siguen estando) en exposición al público en las salas del museo.
11. Cuero cabelludo, oreja y cerebro de Inacayal encontrados por estudiantes de antropología. También fueron halladas las cabelleras de Inacayal (delante), su mujer (detrás) y Margarita (trenzas).

Fuentes:
“Ciudad de La Plata. Su Historia”, profesor Ricardo S. Katz
“Memorias de expropiación. Sometimiento e incorporación indígena en la Patagonia”, Walter Mario Delrio
“La visita del cacique Inacayán”, Diario Hoy, 22/5/1999
“Tras la historia de un cacique”, Diario Hoy, 3/3/2002
“El Mausoleo de Inacayal recobra una importante parte de la historia de Chubut”, Gobierno de la Provincia de Chubut, 12/7/2006
“Reivindican al jefe Inacayal”, Diario La Prensa de Santa Cruz, 14/7/2006
“Quieren sacar de exhibición las momias del Museo de Ciencias Naturales de La Plata”, Diario Hoy, 20/7/2006
“Las historias ocultas del museo”, Diario Hoy, 23/7/2006
“El cacique Inacayal: Los nuevos restos del tehuelche que se encontraron en La Plata”, Diario El Día, 18/8/2006
“Restos humanos en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata”, Revista La Pulseada, septiembre de 2006
“El Cacique Inacayal muerto en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata”, Sergio Cayuqueo, 11/4/2007
“El fantasma del museo”, Revista Crítica de la Argentina, 3/11/2008
“Fantasmas deontológicos en el Museo de La Plata”, Diario Clarín, 15/4/2009

7 de noviembre de 2010

El búho oculto en el Palacio Municipal

Ya relaté hace poco un mito sobre el Palacio Municipal que contaba sobre el significado de su orientación en el plano de la ciudad; ahora les voy a contar otro que también lo relaciona con ciertos simbolismos masónicos.

Este mito afirma que
observando la torre del Palacio Municipal de lado, se puede apreciar en ella la figura oculta de un búho. De noche es cuando mejor se observa, con cada reloj como uno de los ojos dentro de la cabeza formada por la parte superior de la torre, las orejas, el pico e incluso las garras que serían la parte superior de las arcadas.

En la tradición clásica se asocia a este animal con la diosa Atenea (o Minerva para los romanos), por lo tanto simbolizaría la inteligencia. También se corresponde este animal con Atenea por su mirada viva y penetrante, como la mirada de las pequeñas lechuzas, con las que custodia durante la noche la Acrópolis (en nuestro caso custodiaría Plaza Moreno desde lo alto de la torre).

Tiempo después los masones recrearon al búho como símbolo de la prudencia, y por ser animal nocturno se lo relaciona con los trabajos masónicos que se inician a la medianoche. También vale la pena mencionar que existe un búho oculto en el billete de 1 dólar, el cual como ya mencioné antes, está lleno de simbología masónica.


Fotos:
1. Palacio Municipal, ubicado frente a Plaza Moreno.
2. Torre del Palacio Municipal, donde se puede ver el búho.
3. Detalle del búho oculto en el billete de 1 dólar.

Fuentes:
“Glosario de la masonería”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
“Enciclopedia de Mitología Universal”

1 de noviembre de 2010

Hallazgo de un "túnel" bajo el cementerio

A principios de septiembre de 2010, mientras se estaba construyendo el Mausoleo de los Desaparecidos en el cementerio, las autoridades de la Municipalidad de La Plata hallaron bajo el edificio de la necrópolis un espacio subterráneo del cual se desconocía su existencia.

Ante la posibilida
d de que se tratara de un túnel o algún tipo de pasaje subterráneo, el director del cementerio se comunicó con la ONG “Urdimbre Popular”. El arquitecto Gustavo Petró pudo ingresar a ese lugar que corre por debajo de la nave central, y a primera vista confirmó que podría tratarse de un tipo de construcción similar a la que se recuperó bajo la plaza Islas Malvinas, o a las que existirían debajo del Normal Nº1 y el Palacio Municipal. Los investigadores también afirmaron que ese pasaje va en sentido hacia la Catedral.

Al continuar con la investigación de este lugar, Petró cuenta que “se pudo descubrir una estructura abovedada de más de 300 metros que corre desde la calle 73 hacia 76 por debajo de lo que sería el paredón fundacional del Cementerio, sobre calle 31”. La investigación tuvo que ser interrumpida ya que en varios tramos del trayecto no se puede continuar por diferentes intervenciones edilicias. Otro de los hallazgos que se realizaron en ese lugar, fue el de huesos humanos en ese pasaje subterráneo. Los mismos estaban apilados, dentro de bolsas de residuos, algunas de las cuales estaban etiquetadas. Ante esto, la subsecretaria de Derechos Humanos de la Municipalidad concurrió al lugar. “No sabemos de qué años datan esos restos y hemos decidido que no se toquen hasta que la Justicia nos diga cómo proceder y si podemos determinar nosotros si el descubrimiento está relacionado con la dictadura”. La otra hipótesis que se maneja es que ante la falta de espacio en el osario histórico, se haya usado este pasaje como depósito para los restos.


Fotos:
1. Nave central del cementerio. Debajo está el "túnel" que se encontró.
2. Los investigadores recorriendo el lugar.
3. Otra foto del supuesto "túnel" bajo el cementerio.

Fuentes:
“Investigan túnel desde el Cementerio a Plaza Moreno”, Diario El Día, 6/9/2010
“Encuentran bolsas con restos humanos en túnel del cementerio”, Diario El Día, 11/9/2010
“De a poco, el misterio de los túneles sale a la luz”, Diario El Día, 12/9/2010
“Otro túnel que ayudará a correrle el velo al misterio”, Diario Hoy, 12/9/2010

26 de octubre de 2010

El fantasma de la cárcel de mujeres

En 1913 se construyó en Lisandro Olmos un edificio de tres pisos para servir como hospital para enfermos de tuberculosis. Unos años después dejó de funcionar allí, ya que el clima frío y húmedo de esta región no era el mejor para tratar esa enfermedad; por eso en 1935 se lo reforma para transformarse en la cárcel de mujeres.

El cuidado de las reclusas estuvo a cargo de las Hermanas del Buen Pastor, una congregación que también administraba y brindaba sus servicios en cárceles de Córdoba y Buenos Aires.

Aunque la cárcel dejó de funcionar allí en 1991 para ser una Unidad Hospitalaria de Agudos, cuenta una leyenda que el fantasma de una de las monjas deambula por los pasillos del edificio de 51 y 197. Esa historia la relatan Eduardo Reichman (director médico de la comunidad terapéutica) y Luis Amaya: “Las hermanitas del Buen Pastor atendieron a las internas durante años y años y ahora algunos del personal y detenidos dicen que se ve caminar por los pasillos del penal a la noche, al espíritu de una monja que se traslada sin hacer ruido”.



Fotos:
1. Foto actual del edificio.

Fuentes:
“Historias y fantasmas de la vieja cárcel de mujeres”, Diario El Día, 26/4/2002

21 de octubre de 2010

Figuras extrañas en los edificios

Ya mencioné antes que Gualberto Reynal interpretó las figuras mitológicas presentes en algunos jarrones ornamentales de la ciudad como “diabólicas”, y lo mismo pasó con las esculturas de las Cuatro Estaciones de Plaza Moreno. Haciendo apreciaciones similares, el autor juzga como “rostros diabólicos, demoníacos” a varios ornamentos presentes en los edificios platenses tan sólo por su apariencia, sin considerar que tan sólo son ornamentos arquitectónicos que en buena parte de los casos responden a figuras mitológicas. Yo recorrí la ciudad tomando fotos de varios de ellos, y se las dejo para que puedan apreciar estos adornos que forman parte del patrimonio arquitectónico platense; y si prefieren verlos por ustedes mismos, les dejo la dirección en donde se encuentra cada uno.


1. Casa en 9 entre 46 y 47.
2. Palacio D’Amico, calle 14 y 53.
3. Edificio en calle 14 entre 53 y diagonal 74.
4. Casa en 44 entre 8 y 9.
5. Casa Boo (arquitecto Guillermo R. Ruótolo), calle 12 y 58.
6. Estrado en la Legislatura, 7 entre 51 y 53.
7. Palacio Gibert (arquitecto Guillermo R. Ruótolo), diagonal 80 entre 45 y 46.
8. Casa en 15 y 54.
9. Palacio Campodónico, diagonal 79 entre 5 y 56.

Fuentes:
“La Historia Oculta de la Ciudad de La Plata”, Gualberto Reynal
“El rostro infernal” Revista Tiempos, 11/3/2007
“Ruótolo. Tres generaciones”, Cátedra libre - La Plata ciudad capital

17 de octubre de 2010

¿El Palacio Municipal está "de espaldas" a la Catedral?

Si uno se ubica en el centro de Plaza Moreno, mirando hacia calle 14 puede ver la Catedral y del otro lado de la plaza, sobre calle 12, se erige el Palacio Municipal de La Plata. Estos edificios como fueron diseñados antes de conocer su ubicación final, ya que cuando se hicieron los proyectos la ciudad todavía no existía.

La Plaza San Martín s
e destinó a los poderes provinciales, por lo cual la Municipalidad se hizo en la Plaza Moreno. Allí está enfrentada” a la Catedral, separadas por la imaginaria avenida 13 que cruzaría la plaza dividiendo a la ciudad en dos partes iguales; esto visto en el plano de la ciudad tiene un significado para la masonería:
  • En el lado noroeste está el Paseo del Bosque, que sería el Oriente, en donde se ubica el Venerable Maestro y otras Dignidades (representado por el Estado, ya que en este lado de la ciudad está la Casa de Gobierno de la Provincia, la Legislatura Provincial y el Palacio Municipal).
  • En el lado sureste estaría el Occidente, representado al poder religioso mediante la Catedral.
Ahora que ya sabemos los motivos de la ubicación de estos edificios, les cuento el mito: Se dice que el verdadero frente del Palacio Municipal no es el que da a Plaza Moreno, sino el de calle 11. Esto habría sido porque al momento de construir el edificio en 1883, el Estado estaba enemistado con la Iglesia, motivo por el cual se hizo a la Municipalidad “dándole la espalda” a la Iglesia, representada por la Catedral.

El fundamento para este mito serí
a que el lado de calle 11 es más majestuoso que el de calle 12, y que además sus jardines son más grandes. Pero la única fuente que pude hallar de que esto fuera cierto es un boceto del libro “Vistas de La Plata” en donde se observa el lado de calle 11 con la leyenda “Frente del proyecto de edificio para Municipalidad” (aunque también dice “facade posteriore”). El resto de los libros y bocetos afirman que no se trataría más que de otro mito más, ya que ninguno menciona un confrontamiento entre el Estado y la Iglesia por esas época, ni tampoco que el verdadero frente sea el de calle 11.


Fotos:
1. Palacio Municipal de La Plata. La foto de arriba es el lado sobre calle 12 (frente a Plaza Moreno), y la de abajo es el supuesto frente sobre calle 11.
2. Mapa de La Plata donde puede verse el Oriente (1. Casa de Gobierno, 2. Legislatura, 3. Municipalidad) y Occidente (4. Catedral).
3. Plano del Palacio Municipal.
4. Boceto del lado de la Municipalidad sobre calle 11, en el que se puede leer “Frente del proyecto de edificio para Municipalidad”.

Fuentes:
“Ciudad de La Plata, su historia”, profesor Ricardo Santiago Katz
“La escuadra y el compás entre diagonales”, Martín Epeloa
“La Plata: una obra de arte”
“Vistas de La Plata”



Otras entradas de interés:
* Benoit y el plano usado en París
* La ciudad de Julio Verne
* La verdadera historia del trazado platense
* La divina proporción
* La diagonal de la vida
* El temido número 13
* ¿Cómo determinar las calles mediante cálculos?
* Otro símbolo oculto: El árbol de la vida
* ¡666 por todas partes!
* Las hermanas de La Plata (parte I)
* Las hermanas de La Plata (parte II)
* Desapariciones en el trazado platense
* La "otra ciudad" diseñada por Benoit en La Plata

11 de octubre de 2010

El mito de las estatuas que le hacen "cuernos" a la Catedral

Esta debe ser la leyenda urbana por excelencia para cualquiera que hable de los mitos de La Plata, o para la gente que concurre a Plaza Moreno. El mito dice que las estatuas de las Cuatro Estaciones, ubicadas frente a la Catedral, fueron colocadas allí por masones, y que con sus manos le hacen “cuernitos” al templo.

Las mismas son obra del escultor francés Mathurin Moreau y su fundición data del año 1892 en Francia, cuando se hicieron unas 40 que fueron vendidas en varios países. Como su nombre lo indica, cada una de ellas representa una de las estaciones del año.

Fueron adquiridas por las autoridades y se colocaron en Plaza Moreno el 23 de marzo de 1912 pero no como están actualmente, sino mirando hacia los vértices de la plaza. Por lo tanto además de no haber sido colocadas allí por los masones que fundaron la ciudad 30 años antes, estas esculturas no miraban hacia la Catedral sino que lo hacían en otra dirección, con lo cual quedaría descartada esta fábula. En 1946 (66 años después de fundar la ciudad) se reforma la plaza para quedar como todos la conocemos, y en esas obras se cambia la orientación de las estatuas.

La estatua más criticada por quienes creen en estos cuentos es la que representa al invierno, ya que con sus dedos parece estar haciéndole cuernitos a la Catedral (hace varios años algunos vándalos se los habían quitado). Pero en realidad porta un ánfora con fuego, y tiene la mano semiabierta para protegerlo. Y tampoco está haciendo ese gesto, ya que sus dedos están doblados y no rectos.

También vale
la pena mencionar que los cuernos antiguamente no eran vistos como algo malvado, sino al contrario. Cuando se representaba a alguien con cuernos se lo llamaba “cornutto”, que quiere decir “inteligencia”. El diablo tiene los cuernos porque es muy inteligente; no es un símbolo de maldad sino de inteligencia. Lo mismo pasa con la áurea que le hacen a los ángeles o a los santos: no significa que son buenos, es un símbolo de inteligencia. Los cuernos de los machos cabríos también son la inteligencia.


Fotos:
1. Grupo escultórico de las Cuatro Estaciones.
2. Ubicación original de las esculturas antes de reformar la plaza.
3. Como se ve en esta foto, no apuntaban hacia la Catedral.
4. Escultura que representa al Invierno, vista desde dos lados opuestos.

Fuentes:
“La historia oculta de la ciudad de La Plata”, Gualberto Reynal
“Sobre estatuas y cuernos”, C.O.R.
“La Plata y sus misterios ocultos”, Diario El Día, 25/6/2000
“De ‘cuernitos’ y libertadores”, Diario El Día, 7/10/2001
“Mitos de bronce”, La Pulseada, Nº26
“Programa de inventario y catalogación de esculturas en espacios públicos de la ciudad de La Plata”, Municipalidad de La Plata

4 de octubre de 2010

¿Otro túnel en el Parque Alberti?

Tanto se ha hablado de los supuestos túneles que existen bajo la ciudad de La Plata, que constantemente aparecen historias de gente que dice haber visto o estado en uno.

En el Parque
Alberti siempre existió el mito de que el espacio subterráneo que allí existe era en realidad un acceso a un túnel; hasta se han contados historias como la de “el Chachi”, un linyera que asustaba a la gente de la zona con su sola presencia, en la época en que las calles de allí todavía eran de tierra.

En realidad en este espacio funcionó durante un tiempo una usina eléctrica, pero fue abandonada. El acceso se encuentra sobre calle 24 e
ntre 38 y 39, y es una tapa de hierro que comunica a una escalera de 22 escalones. Al descender se llega a un gran salón de unos 140 metros cuadrados y 6 metros de altura, que se divide en dos mediante un muro. Hay muy poca luz, que entra a través de unas claraboyas de menos de medio metro, a ambos lados de este recinto. Al final de la escalera, hacia la derecha, hay otro espacio pero está tapado por tierra.

Este lugar comenzó a ser recuperado a mediados de 2004 por los vecinos. Se sacaron ocho contenedores de basura, se limpiaron paredes y la escalera a fondo, planeando habilitar allí una biblioteca, un gimnasio, y un pequeño auditorio. Finalmente el proyecto no pudo concretarse.

Ya en 2010 comenzó la puesta en valor de este espacio subterráneo a manos de la Municipalidad de La Plata, tras los reclamos de los vecinos que advertían que servía como escondite de delincuentes y basurero público. En una primera etapa se haría una remoción de escombros, limpieza, reparación de pisos, paredes, escalera y pintura general. Más tarde se tiene pensado dotar a los espacios de luz y agua para que funcionen allí dependencias como la biblioteca, una sala de exposiciones u oficinas.



Fotos:
1. Foto panorámica del Parque Alberti.
2. Escalera de acceso al “túnel”.
3. Montaña de escombros dentro de ese espacio subterráneo en el parque.

Fuentes:
“Una biblioteca pública en el túnel del misterio”, Diario El Día, 19/5/2004
“Buscan recuperar túneles en el parque Alberti”, Diario El Día, 28/4/2010
“La Municipalidad comenzará la recuperación de dos ambientes bajo nivel”, Municipalidad de La Plata